MARÍA JOSÉ CASTILLO
PALMA.- El
Govern balear corroboró ayer que el Metro
de Palma permanecerá cerrado al público de
forma indefinida, debido a los «graves
problemas estructurales que presenta»,
después de que se inundara -por segunda vez
desde que fue inaugurado el pasado mes de
abril- tras las fuertes lluvias del fin de
semana. Así lo expuso el conseller de
Movilidad y Ordenación del Territorio,
Gabriel Vicens, quien explicó que las obras
a realizar para solucionar los problemas de
inundaciones que afectan a esta
infraestructura son «muy complejas».
No opina lo mismo la máxima
responsable de la construcción del Metro,
la ex consellera popular Mabel
Cabrer, quien ha manifestado que «es
totalmente falso que el Metro tenga
problemas estructurales» y así se recoge en
los informes técnicos -ocultados al PP y a
la población en general según la ex
consellera- en los que se apunta que las
inundaciones se han producido por un fallo
en el sistema de pluviales de Emaya. Así,
el mal estado de la red de saneamiento
provocaría que, con lluvias abundantes, se
desbordaran los conductos, lo que
ocasionaría que el agua bajara por las
escaleras de acceso al Metro hasta inundar
las estaciones.
Esta cuestión
tendría, a juicio de Cabrer, «una fácil y
rápida solución si el Govern tuviera
voluntad de actuar». Y es que, según la
portavoz del PP del área de Transporte,
existe «una intencionalidad política» por
parte del Govern que pretende «crear alarma
social y cerrar el Metro definitivamente,
pues desde el principio del proyecto se han
posicionado en contra». Sólo así se
entendería, dice Cabrer, que desde el 21 de
agosto que se produjo la primera inundación
«no se haya hecho nada para poner solución
a este problema».
Medidas de
urgencia
Para los responsables
del Ejecutivo autonómico, fueron «la
improvisación y las prisas» por inaugurar
esta infraestructura antes de las
elecciones, lo que han provocado ciertas
deficiencias en los sistemas de recogida de
agua.
Gabriel Vicens avanzó los
resultados provisionales de la auditoría
que el Govern ha encargado con el objetivo
de comprobar si los proyectos de las
empresas concesionarias contemplaban
medidas eficaces para hacer frente a
posibles inundaciones. En este sentido,
señaló que sí que existían esas medidas
-como la colocación de cubiertas en las
escaleras de acceso o la conexión del
colector de pluviales del Metro con el del
polígono de Son Castelló-, pero que no se
llegaron a ejecutar.
A la espera de
las conclusiones del citado informe, que dé
a su vez las claves de las posibles
soluciones, el Govern ha anunciado que
acometerá dos actuaciones de urgencia: el
aislamiento de los conductos de ventilación
de las estaciones, con la finalidad de
evitar que el agua se filtre por esta zona
y la conexión de las canalizaciones del
Metro con la red de pluviales del polígono
de Son Castelló, lo que posibilitaría que,
en caso de lluvias abundantes, ambas
estructuras se repartiesen el caudal de
agua sin que ninguna de ellas llegase a
saturarse.
En referencia a estas
medidas, Cabrer ha señalado que «los
técnicos ya plantearon estas soluciones
cuando se produjo la inundación de agosto y
es significativo que en un mes no se haya
querido tomar medidas».
Además, la ex
consellera ha manifestado que es «una
exageración» que se haya decidido cerrar la
línea de Metro, ya que «sólo se han
inundado los pasos inferiores de dos
estaciones, por lo que el Metro podría
continuar funcionado sin ningún tipo de
problema ni de peligro para los usuarios».
La ex consellera añadió que el Govern «debe
actuar y dejar de echarnos la culpa de todo
lo que pase a nosotros».
En
los próximos días, y ante el inminente
comienzo de curso en la UIB, el Govern ha
planteado una alternativa al transporte
suburbano utilizado mayoritariamente por
universitarios y trabajadores del polígono
de Son Castelló. Se trata de un servicio
gratuito de la Empresa Municipal de
Transportes de Palma puesto en marcha por
la Conselleria de Movilidad, que hará el
mismo recorrido que el Metro.
Sin
embargo, esta medida no satisface
plenamente a los usuarios que utilizaban el
Metro, principalmente, por su rapidez, alta
frecuencia de paso y comodidad, condiciones
que, por el tráfico, no siempre pueden
cumplir los autobuses.