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EL MUNDO OPINA
Abuso de la buena fe
El orgullo mal entendido de Lourdes
Costa, la falta de educación de Sandra
Mayans y el escaso sentido del respeto al
otro de Elena Ruíz han provocado que los
ibicencos dejen de disfrutar del
maravilloso escenario artístico en que,
gracias a la buena fe del Obispado de
Eivissa, se había convertido la iglesia de
L'Hospitalet. Son ellas y no otros las
únicas responsables de la ruptura entre
Consistorio y Obispado a causa de una
exposición que, entre otras cuestiones,
pone sobre la mesa las gravísimas carencias
que presenta la gestión pública de lo
cultural en esta isla. Lourdes Costa fue,
hasta hace dos meses, concejala de Cultura
de Vila y, por lo tanto, responsable
política de la programación anual del Museo
de Arte Contemporáneo de la Ciudad. Como
mínimo, debía conocer de antemano el
contenido de la exposición y, a poco
avispada que fuera, prever que ésta podía
generar algo más que polémica de barra de
bar. Abusó, pues, de la confianza que el
Obispado había depositado en ella a la hora
de ceder al municipio un templo para que
fuera disfrutado por todos como sala de
exposiciones. Si como concejala fue
irresponsable, como alcaldesa lo ha sido
aún más porque, en nombre de una libertad
de expresión mal entendida, ha sacado a
pasear un orgullo que ha tenido como
consecuencia que los ibicencos no puedan ya
disfrutar de L'Hospitalet y, además, ha
provocado la ruptura con un Obispado que,
hasta ahora, ha demostrado su voluntad de
colaborar en todo aquello que sea posible
por el bien de Eivissa. Casi de lo mismo
puede responsabilizarse a Sandra Mayans
quien, además, ha mostrado con sus
declaraciones entender más bien poco de lo
que es la gestión de la cosa pública. En
cuanto a la directora del MACE, poco se
puede decir. Basta ver el escaso éxito del
museo para calificar su trabajo. De ninguna
podremos esperar ya disculpas, por lo que
sólo nos queda rogarles un ejercicio de
reflexión.
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