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Última hora: Kawasaki anuncia su retirada del mundial de motociclismo
Martes, 25 de septiembre de 2007 Actualizado a las 23:38
 

«¿Y si pusieran fotos obscenas de un familiar de Mayans?»

Un centenar de personas «indignadas» se une en la iglesia de Santa Cruz en protesta por la obra de Ivo Hendriks


ELENA SÁNCHEZ

EIVISSA.- Los mensajes de texto a través del móvil tienen, entre otras ventajas, un poder de convocatoria sin igual. Y llegan indiscriminadamente a jóvenes, mayores, ricos o pobres. El pasado lunes se volvía a leer el popular 'pásalo' a los celulares de centenares de personas de Eivissa para adherirse a una «manifestación pacífica» convocada para ayer martes, a las 17.00 horas, en la Iglesia de Santa Cruz en la calle Aragón de Vila. El cometido, mostrar el rechazo de los collages del artista holandés Ivo Hendriks en los que, entre otras imágenes, muestran a Juan Pablo II en una práctica homosexual.

Un centenar de personas, más mujeres que hombres, se acercaron ayer hasta la iglesia para unirse a una manifestación que enseguida fue abortada por el obispo Vicente Juan Segura ya que no contaba con la pertinente autorización. Aunque si hubiese salido adelante, la imagen hubiese sido un poco más turbulenta que la que ayer se vivió en la calle Aragón. «Porque el señor obispo nos ha dicho que no tenía permiso para salir si no, claro que hubiésemos desfilado todos hasta L´Hospitalet a modo de protesta», explica Carmen Lorenzo Torres, madrileña afincada en Eivissa desde hace muchos años. «Hubiésemos salido con el coche de policía delante y todo y si nos llevan a la cárcel, pues que nos lleven», añade exasperada, aunque con buen humor. «En el fondo nos lo tomamos con guasa, ¿verdad?», pregunta a sus amigas, que no paran de reír con un gesto de satisfacción en sus rostros anunciando que ellas han contribuido con su protesta acercándose al lugar de la convocatoria. Pero el buen humor no lo arregla todo. Están indignadas. Carmen Marí Escandell dice que le parece «asqueroso y repugnante» y Lorenzo lo tilda de «vergüenza».

«No hay derecho a insultarnos», «nos han herido profundamente» o «aquí no se respeta nada» son algunas de los juicios que lanzan ante una polémica que engordan por la ubicación escogida para la muestra. Que los collages de Hendriks se hayan expuesto en L´Hospitalet les parece una «desfachatez», como espeta Marí Escandell. Sus amigas, Josefa Jiménez, Carmen Gómez de la Serna, Francisca Ribas, Carmen Marí Escandell y Carmen Roig defienden la idea: «es una vergüenza que hayan colocado semejantes burradas en una iglesia donde se ha hecho misa hasta hace poco». Sin pelos en la lengua, critican también la respuesta del Ayuntamiento ante la que es sin duda la noticia de la semana en Eivissa. «Me parece mentira que el señor obispo les pida por favor que retiren tres cuadros y que las señoras se hayan negado».

Es la comidilla. Tras el discurso del obispo en Santa Cruz y el rezo del rosario no se hablaba de otra cosa y no para bien.

Magdalena es una de las pocas que dice haber ido a ver la muestra, pero eso no cambia las cosas. «No importa ya si eres creyente o no. No es sólo una cuestión de fe, sino de ética y respeto hacia los demás». Además, dice que se trata de un «insulto en toda regla» y que «debería castigarse». Para Sandra Mayans, tiene pocas palabras conciliadoras: «¿le gustaría que empapelaran toda Eivissa con imágenes obscenas de algún familiar? Seguro que no»

Al resto de las mujeres allí reunidas les horroriza solo el hecho de pensar en ir a ver esas imágenes y así lo exponen: «se han metido con lo más sagrado para mi que es la religión» «Nos han pisoteado y ofendido». Otras, como Charo Martín Buitrago se arrepienten de no haber «cogido un spray y pintar los cuadros» del holandés.

El ex conseller de Patrimonio también ha asistido a la frustrada manifestación. No quiere más que mostrar su «repulsa a la actuación indigna e indecorosa del Ayuntamiento» y su «adhesión al obispo».

La polémica está y seguirá en la calle. Pero los collages de Hendriks ya no.

 
   
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