La única razón que asiste al prelado
obispo de Eivissa, Vicente Juan, a
la hora de exigir al Ayuntamiento de Vila
la retirada de las obras de Ivo
Hendricks es la del Derecho. Según
parece, el convenio entre la Fundación
Diocesana Isidoro Macabich y el Patronato
Municipal de Arte Contemporáneo (MACE)
establece que anualmente las dos partes
contratantes pactarán, de mutuo acuerdo, el
calendario y el contenido de las
actividades relativas a la utilización de
L'Hospitalet. Y, según podemos deducir, o
bien la Fundación Diocesana Isidoro
Macabich no fue informada en esta ocasión o
sí lo fue y no se enteró.
El resto de
manifestaciones sobre presuntas «ofensas a
los nobles sentimientos de los católicos»,
que pretenden poner en tela de juicio el
buen gusto estético y juzgar la catadura
ética del autor y de quienes han permitido
la exposición de sus obras, sencillamente
carecen de peso específico en boca de un
representante de la Iglesia Católica. Su
Eminentísima debería recordar, antes de
emitir juicio sobre estos temas, los
millones de ofendidos que, a lo largo de su
historia y aún ahora, tiene la Iglesia en
su haber.
En fin, la historia de la
organización que defiende el prelado es tan
sangrienta como su principal icono: un
hombre azotado y crucificado hasta la
muerte, que nos es mostrado sin pudor por
las calles y plazas públicas; en los
despachos oficiales y hasta los cuellos a
modo de colgante. ¿Donde está el respeto
para con quiénes no compartimos sus
creencias?
La guinda la pone el
prelado cuando amenaza con revisar los
acuerdos de cesión de inmuebles
eclesiásticos al Ayuntamiento de no acceder
a retirar las obras. ¿Olvida su
Eminentísima que todos los inmuebles
eclesiásticos fueron edificados sobre las
espaldas de inocentes hijos del pueblo a
los que su Iglesia atemorizó con la condena
eterna? Si quiere el señor prelado podemos
revisar las causas que impiden a su Iglesia
mantener su patrimonio mientras desde la
Ciudad Santa se dedican enormes cantidades
a defender a encausados
«pornorreligiosos».
Le propongo un
trueque al obispo de Eivissa y a toda la
Conferencia Episcopal ¿Estaría dispuesta la
Iglesia a renunciar a acercarse a los niños
para embaucarlos y atemorizarlos con falsas
historias de almas maculadas a cambio de
retirar los collages de Hendricks? Como no
creo que acepten, que los cuadros se queden
donde están.