Ivo Hendricks, dícese que artista
holandés --aunque si se le busca en Google
se descubre que no es nadie- uno que
utiliza collages para, según la crítica,
dar un nuevo significado a los estereotipos
de sexualidad o religión, ha expuesto tres
pegotes realizados con recortes de
fotografías en los que aparecen Jesucristo,
el difunto Papa Juan Pablo II sodomizado y
varios iconos de la escenografía católica
entremezclados con escenas de sexo
homosexual, en la muestra Vamos a
Ibiza expuesta en una antigua iglesia.
Hendricks, uno de los artistas más jóvenes
de esta exposición, aunque en sus collages
no evoque la isla pretende, al parecer,
explicar que la libertad de Ibiza resulta
beneficiosa, aunque, a la vista está, que
no se sabe muy bien para qué.
Aparte
de suponer que el tal Ivo debió de fumarse
en Ibiza más de un canuto para acabar
viendo a un Papa haciendo el tren, sus
supuestas creaciones artísticas mueven a
hacer varias consideraciones. En primer
lugar que ese Hendricks nace al arte
absolutamente pasado porque dedicarse hoy a
hacer collages, técnica ideada hace un
siglo en la cual esta todo hecho, ya es
falta de imaginación cuando no, peor aún,
la evidencia que no se sabe hacer nada mas.
Y si el supuesto arte actual solo es capaz
de parir estas gilipolleces, aviados
estamos. En segundo lugar, aunque el arte
es, o puede ser en ocasiones, provocación,
no toda provocación es arte, y a estas
alturas pretender provocar, como para
epater le bourgeois, mostrando
escenas de sexo relacionadas con la
religión podrá escandalizar a alguna
ursulina pero la sociedad esta ya
absolutamente curada de espantos y por
tanto mas que provocación lo de Hendricks
es una ofensa, aparte de a la estética, al
buen gusto, nada más. Y, digamos también de
paso, que no se hubiera atrevido a
presentar al ayatolá Jomeini en
semejantes actitudes.
Las
instituciones, aunque disientan, están
obligadas a respetarse. A la Iglesia no se
le ocurriría patrocinar una muestra en la
que a un presidente le dieran por donde mas
amargan los pepinos -acaba de quejarse La
Moncloa por la utilización de su imagen por
una compañía aérea- así que lo mejor que
podrían hacer ahora los políticos
ibicencos, antes que escudarse en la
libertad de expresión, es descolgar los
bodrios, reconocer que son unos pardillos y
tener la fiesta en paz. Aunque seguro que
no lo harán. Y es que lo peor no es la
estupidez sino la contumacia.