De todas las averías que ha sufrido
la compañía Interilles, la que tuvo más
repercusión fue durante las fiestas de Sant
Joan cuando 500 pasajeros se quedaron sin
su trayecto de vuelta a Cala Ratjada.
Algunos llegaron a Mallorca
tres días después de lo previsto. Otros
fueron recolocados en los buques de
Baleària e Iscomar. Los pasajeros se
indignaron. Denunciaron la falta de
atención y de información que recibieron
por parte de la empresa.
Tras
el incidente, la compañía decidió suspender
indefinidamente la conexión entre
Ciutadella y Cala Ratjada para arreglar la
avería.