E. COLOM
PALMA.- Determinados
sectores de la sociedad reaccionaron ayer a
la polémica suscitada después de que Biel
Barceló, diputado por el Bloc, acudiera a
la sede de la Delegación de Hacienda para
mediar en favor de un asesor del Govern y
simpatizante de su partido que se negaba a
que un guardia jurado de Valladolid le
atendiera en castellano. Como es habitual
en este tipo de lances que giran en torno a
la polémica lingüística, las reacciones
partieron de la sociedad civil, y no de los
estamentos políticos.
El Círculo
Balear, asociación que preside Jorge
Campos, emitió ayer un comunicado en el que
mostraba su solidaridad con el vigilante
que se vio envuelto en el incidente con
Barceló. Y acusó a los dirigentes
nacionalistas de «estar intentando crear un
clima de división y confrontación entre los
ciudadanos recurriendo a falsedades y
tergiversaciones». Intentando así,
proseguía la nota, «crispar a nuestra
sociedad en este caso con la coacción a un
trabajador que intentaba entender el
catalán para poder ayudar a un ciudadano
utilizando el idioma común de España: el
castellano».
El Círculo considera que
«los partidos nacionalistas no tienen el
respaldo de la sociedad para intentar
imponer el catalán, no respetando las
libertades ciudadanas y los derechos
lingüísticos
individuales».
Precisamente los
mismos derechos lingüísticos a los que ayer
apelaba Barceló para defender su actuación
en defensa de su compañero de
filas.
Los hechos ocurrieron el
jueves al mediodía, cuando Guillem Riera
accedió a la sede de la delegación que el
Ministerio de Hacienda tiene en Palma. Se
dirigió al mostrador, donde le atendió un
vigilante del que no han trascendido más
que las iniciales, J. V. M., que le atendió
en castellano. Riera replicó en catalán
fluido algo que, según asegura, J. V. M. no
pudo entender. Pidió que repitiera la frase
«más despacio o en castellano» pero volvió
a ser en vano. Ni una cosa ni otra.
Entonces pidió a Riera que esperara al
margen, circunstancia que éste aprovechó
para realizar llamadas.
Al cabo de
media hora, cruzó el vestíbulo Biel
Barceló, quien se presentó como diputado y
requirió la presencia del responsable de la
delegación. Éste lo recibió y le facilitó
los servicios de una funcionaria que le
atendiera en catalán. Barceló aseguró a
este diario que le habían garantizado que
no se volvería a repetir. El vigilante
defiende que actuó siempre con la máxima
educación y temía ser víctima de
represalias por no entender el catalán.