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  Sábado, 22 de septiembre de 2007 Actualizado a las 01:14
 

POLÉMICA
El Círculo Balear pide a Biel Barceló que deje de enfrentar mediante la «coacción lingüística»

Condena que el diputado actuara en contra de un vigilante por no hablar catalán - Acusa a los nacionalistas de crear un clima de división irreal


E. COLOM

PALMA.- Determinados sectores de la sociedad reaccionaron ayer a la polémica suscitada después de que Biel Barceló, diputado por el Bloc, acudiera a la sede de la Delegación de Hacienda para mediar en favor de un asesor del Govern y simpatizante de su partido que se negaba a que un guardia jurado de Valladolid le atendiera en castellano. Como es habitual en este tipo de lances que giran en torno a la polémica lingüística, las reacciones partieron de la sociedad civil, y no de los estamentos políticos.

El Círculo Balear, asociación que preside Jorge Campos, emitió ayer un comunicado en el que mostraba su solidaridad con el vigilante que se vio envuelto en el incidente con Barceló. Y acusó a los dirigentes nacionalistas de «estar intentando crear un clima de división y confrontación entre los ciudadanos recurriendo a falsedades y tergiversaciones». Intentando así, proseguía la nota, «crispar a nuestra sociedad en este caso con la coacción a un trabajador que intentaba entender el catalán para poder ayudar a un ciudadano utilizando el idioma común de España: el castellano».

El Círculo considera que «los partidos nacionalistas no tienen el respaldo de la sociedad para intentar imponer el catalán, no respetando las libertades ciudadanas y los derechos lingüísticos individuales».

Precisamente los mismos derechos lingüísticos a los que ayer apelaba Barceló para defender su actuación en defensa de su compañero de filas.

Los hechos ocurrieron el jueves al mediodía, cuando Guillem Riera accedió a la sede de la delegación que el Ministerio de Hacienda tiene en Palma. Se dirigió al mostrador, donde le atendió un vigilante del que no han trascendido más que las iniciales, J. V. M., que le atendió en castellano. Riera replicó en catalán fluido algo que, según asegura, J. V. M. no pudo entender. Pidió que repitiera la frase «más despacio o en castellano» pero volvió a ser en vano. Ni una cosa ni otra. Entonces pidió a Riera que esperara al margen, circunstancia que éste aprovechó para realizar llamadas.

Al cabo de media hora, cruzó el vestíbulo Biel Barceló, quien se presentó como diputado y requirió la presencia del responsable de la delegación. Éste lo recibió y le facilitó los servicios de una funcionaria que le atendiera en catalán. Barceló aseguró a este diario que le habían garantizado que no se volvería a repetir. El vigilante defiende que actuó siempre con la máxima educación y temía ser víctima de represalias por no entender el catalán.

 
   
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