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  Sábado, 22 de septiembre de 2007 Actualizado a las 00:44
 

Una nueva versión de El niño de El Royo


El caso de Federico guarda un evidente paralelismo con los avatares que padeció Diego, más conocido por el niño de El Royo. Tanto en uno como en otro caso, la voz del menor no ha sido escuchada.

El periplo de Diego fue continuo. A los siete días de nacer fue separado de su madre. A los cinco meses fue entregado a una familia de acogida. Luego, fue a la casa de su tía y a una familia de acogida.

La historia del niño de la localidad soriana de El Royo se remonta a 1997. Ese año una sentencia judicial declaró incapaz a quien, dos años más tarde, con 42 años se convertiría en su madre.

A Margarita Bernal, se le manifestaron los síntomas de su enfermedad con 15 años: trastorno bipolar de la personalidad. De la depresión a la euforia, cíclicamente, y sin transición.

En 1992, Margarita conoció en un hospital salmantino a Luis Lucas, enfermo de esquizofrenia. Fruto de esa relación nació Diego.

Nadie se había parado a explicar a la futura madre que había sido declarada incapaz. A los siete días del alumbramiento, niño y madre fueron separados. El bebé ingresó en el centro Los Charros hasta encontrarle una familia de acogida.

La familia de acogida adoptó a Diego como si fuera un hijo biológico más. Diego, por su parte, los consideraba como sus verdaderos padres.

Sin embargo, una sentencia se interpuso en la felicidad de El niño de El Royo. Al encontrar una allegada de la madre natural, la tía, un juez consideró que procedía arrebatar la custodia a sus padres adoptivos y concedérsela a una tía que Diego no conocía. La oposición del niño no sirvió para nada.

 
   
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