La sede de Acidep fue radicada en una
possessió que adquirió el propio
Consell de Mallorca: Son
Rossinyol.
De esta manera la
institución insular que comandaba Maria
Antònia Munar subvencionaba a una
asociación integrada por miembros de su
propio partido. Pero que, además,
desarrollaba su actividad en una
instalación alquilada por la misma
institución que otorgaba las ayudas. El
Consell de Mallorca se fijó en Son
Rossinyol para reconvertirlo en el Centro
de Arqueología y Restauración. La
institución insular ha venido pagando por
su uso y disfrute una renta de 4.500 euros
mensuales. Si a esta cuota se le suma la
reforma acometida y la instalación de
calefacción y aire acondicionado, el
resultado asciende ya a unos 300.000 euros
públicos. Una inversión que llevó a cabo
Munar mientras vendió otras edificaciones
públicas.