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Sábado, 22 de septiembre de 2007 Actualizado a las 00:30
 

POLÉMICA
El Ayuntamiento dice que no cederá al «chantaje» y el Obispado registra oficialmente su ultimátum

La Diócesis entrega en el registro municipal la petición para hacer efectiva la devolución de la iglesia de L'Hospitalet si el Consistorio no retira las obras pornorreligiosas en el plazo máximo de 48 horas

  A D E M A S
 EL MUNDO OPINA Ofensores y ofendidos
 «Nadie había hecho una interpretación tan escandalosa»
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MARIANO HIDALGO

EIVISSA.- La negativa del Ayuntamiento a aceptar la petición del obispo de Eivissa de retirar las tres obras pornográficas y blasfemas expuestas en L'Hospitalet aboca a las dos instituciones a un contencioso legal por la posesión de una de las iglesias más antiguas de la isla. La alcaldesa de la ciudad, Lourdes Costa, reiteró pasadas las diez de la mañana de ayer su firme intención de no ceder a lo que considera un «chantaje» y una «injerencia» de la Iglesia en sus competencias, justo en el mismo momento en el representante legal de la Diócesis registraba en el Consistorio la petición formal del obispo para que le sea devuelto el edificio. A las 10.20 horas del viernes 21 de septiembre se iniciaba de este modo el ultimátum de 48 horas dado al Consistorio para retirar las piezas pornorreligiosas o devolver L'Hospitalet y enfrentarse a indemnizaciones por «daños y perjuicios morales».

En el documento de la Diócesis, el obispo de Eivissa, Vicente Juan Segura, comunica a la alcaldesa la resolución del convenio de colaboración de 1999 para el uso y disfrute por parte del Ayuntamiento de la iglesia de Santa María de Gracia -propiedad del Obispado- por «incumplimiento grave» de los «términos», el «espíritu» y la «buena fe» contractuales y requiere el «reintegro inmediato» de la plena posesión en las condiciones pactadas. Además y en el caso de que no se reintegrara en el plazo máximo de 48 horas, la Diócesis se reserva las «acciones legales» correspondientes para recuperar el edificio y exigir indemnizaciones.

El escrito aclara que el Obispado «hubiera pasado por alto» el que el Patronato Municipal del Museo de Arte Contemporáneo no hubiera obtenido el plácet previo de la Fundación Diocesana para esta exposición, «como en otras ocasiones se ha hecho», de no ser porque algunos de los cuadros expuestos suponen una «afrenta a la sensibilidad de los fieles» y causan «alarma social».

Minutos después de registrar oficialmente su ultimátum, el obispo y la alcaldesa mantenían su primera conversación telefónica desde que saltara la polémica. El prelado volvió a ofrecer a Lourdes Costa una solución pactada que pasaría por la inmediata retirada de los tres cuadros «ofensivos» para que «todo quede en paz» y «hacer triunfar el sentido común y el buen gusto», según palabras textuales del obispo. La alcaldesa se limitó a expresar su malestar por la polémica que enfrenta a las dos instituciones sin concretar cuál sería su decisión final que, sin embargo, sí había expresado poco antes a la prensa: «El Ayuntamiento no puede consentir chantajes ni injerencias en sus competencias. No se me caen los anillos por pedir disculpas, pero tampoco puedo aceptar chantajes o presiones que nos lleven a una censura de la libertad de expresión».

El prelado de Eivissa replicó que «no es su estilo actuar con chantajes» y también quiso responder a la afirmación de Lourdes Costa de que la polémica generada con los cuadros pornográficos era anacrónica. «Ofender a Jesucristo no tiene nada de anacrónico y ellos lo están haciendo», dijo el obispo.

Sobre las declaraciones efectuadas por el autor de los cuadros en la que manifestó que su obra no quería ofender a nadie, Vicente Juan Segura aseguró que «hay cosas que a priori se sabe que ofender y esas imágenes ofenden a mil millones de católicos y a muchos hombres y mujeres de buena voluntad».

 
   
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