Sus altos vuelos no le proporcionaron
seguridad al buitre negro. En los años 80,
la población de Mallorca había tocado
fondo. Apenas, 20 ejemplares sobrevivían al
veneno y a la caza ilegal. Si la Fundación
para la Conservación del Buitre Negro no
hubiera aparecido en 1986, Mallorca se
hubiera sumado a Sicilia y hubiera perdido
su condición de ser la única isla del mundo
en donde todavía vuelan estas rapaces.
Pero el equipo de Juan José Sánchez
y Evelyn Tewes se puso manos a la obra.
Instalaron comedores artificiales,
reintrodujeron ejemplares de Extremadura y
vigilaron estrictamente los nidos. Gracias
a este trabajo, la especie ha superado el
peligro de extinción.
Cerca de 110
individuos y 14 parejas reproductoras
pueblan la Serra de la Tramuntana. Sin
embargo, 2007 no ha sido un buen año
reproductor. Tal y como explicó Evelyn
Tewes, este año sólo ha habido tres pollos;
de los que sólo uno ha conseguido volar.
Todo indica que ha sido la climatología
adversa la causante de este bajo índice
reproductor.
Pero no es el tiempo,
sino el veneno el principal enemigo del
buitre negro. Sólo recordar que esta
práctica ilegal que los cazadores utilizan
para asegurar sus presas ya ha supuesto la
muerte para siete milanas que sucumbieron
engañadas por un trozo de carne.