M.C.
MAÓ/MAHÓN. - El GOB denunció
ayer que siguen apareciendo aves muertas,
en su mayoría tórtolas turcas y jilgueros,
en una zona del Camí de ses Capelletes, en
Ciutadella a pesar de que la problemática
ya está en manos de las autoridades
competentes. Los ecologistas sospechan que
se trata de un «envenenamiento
intencionado» que podría afectar también a
otras especies. Por ello, instan a la
Conselleria de Medio Ambiente del Govern y
al Seprona de la Guardia Civil a investigar
estos casos.
El origen de las muerte
de las aves apuntado por el GOB difiere de
las conclusiones del informe de toxicidad
que el departamento de Economía del Consell
encargó al CESAC, en Cataluña. Según el
laboratorio, la causa del fallecimiento es
una infección por parásitos y hongos. Como
ya informó este diario, según el informe,
las muertes aparecen relacionadas con
agentes externos, entre los que se incluyen
formas adultas del parásito ascaris
ileon. Se descarta así por completo la
hipótesis de un envenenamiento.
Aun
así, el GOB alertó de nuevo ayer que el
posible caso de «envenenamiento
intencionado» podría incidir en otras
especies ya que, por ejemplo, el milano
real consume animales muertos. Los
ecologistas denunciaron que las aves mueren
«de forma incontrolada» a pesar de que,
recordaron, en casos de sospecha de
envenenamiento existe un protocolo
establecido.
Éste prevé que sólo
pueden retirar los animales muertes las
autoridades competentes (Medio Ambiente y
Seprona), que deberían enviar los cadáveres
a analizar y buscar posteriormente el
origen de la muerte. El GOB señaló que el
uso de veneno está prohibido por Ley y su
afectación a especies protegidas está
tipificado como delito.
En una nota,
los ecologistas explicaron que, ante esta
problemática, hace algunas semanas se
dirigieron a la Cosnelleria de Medio
Ambiente del Govern y al Seprona para
preguntar qué actuaciones se han llevado a
cabo al respecto. Hasta el momento, no han
recibido respuesta.
Oficialmente,
los primeros hallazgos de aves muertas se
produjeron a finales de julio, aunque los
residentes de algunas zonas de Ciutadella,
especialmente el Camí de Baix, aseguraron
en su día que los cadáveres se amontonaban
en sus jardines desde después de Sant Joan.
La mayoría de animales muertos son tórtolas
turcas, una especie introducida en Menorca
por la mano del hombre que se ha
naturalizado y que ha aprendido a criar en
zonas urbanas.
Las aves muertas
fueron halladas en varias zonas de la
ciudad de poniente como en el Passeig
Marítim, la Plaça des Pins y en residencias
privadas de la carretera de Santandria y
del paseo de Los Delfines.