ORGULLO. ¿Síndrome postvacacional?,
¿abatimiento y fastidio a las puertas del
otoño? No se preocupen, tengo la solución
perfecta para ustedes: Art Cologne Palma.
Recuperarán el orgullo de ser mallorquines,
y encima con razón, y se sentirán más cerca
de esa parte del pueblo alemán que ha hecho
de Mallorca su segunda tierra y a los que
solemos prestar una cordial y absoluta
indiferencia.
MÉRITOS. ¿Y cómo vamos
a recuperar el orgullo mallorquín en una
feria de guiris? Pues porque las claves del
éxito de Art Cologne Palma no hay que
buscarlas sólo en Alemania, sino sobre todo
en Mallorca y en todo caso en el más allá.
Es mérito de un pequeño y valeroso grupo de
galeristas isleños, alrededor de media
docena, que no se han dejado vencer por la
ignorancia y el provincianismo. Es mérito
de los antepasados, que nos preservan de la
vulgaridad de nuestro tiempo con sus
soberbias realizaciones: la Catedral, la
Lonja, el Castillo de Bellver, el Palacio
de la Almudaina, el barrio antiguo de
Palma…Y es mérito de la Divina Providencia,
que conocedora de nuestra torpeza decidió
echarnos una mano y bendecirnos con sus
favores: el sol, las playas, el clima, la
costa norte, Formentor… También tenemos una
planta hotelera capaz de alojar a decenas
de miles de turistas y un sinfín de líneas
aéreas que nos conectan con Europa, y aquí
es justo reconocer el trabajo de la
industria turística local, aunque eso sí,
sin olvidar que el paisaje lo puso el
Espíritu Santo y el clima también. El
mérito es nuestro, de los mallorquines que
lo han hecho posible, y de este bonito y
cálido pedazo de tierra que nos ha caído
del cielo, pero naturalmente ha tenido que
llegar el señor Gerard Goodrow con
su organización, su dinero y su magnifico
equipo de guiris alemanes para
convertir todo lo anterior en un gran
producto de turismo cultural.
PESIMISMO. ¿Y ahora qué? Hemos
elevado nuestra autoestima con la
inauguración de Art Cologne Palma, pero
ahora la pregunta es la siguiente: ¿Es que
sólo se pueden hacer grandes cosas en
Mallorca bajo dirección alemana? La
respuesta es sí, de momento necesitamos
ayuda del exterior, salvo que decidamos
otra cosa. Es sí porque los mallorquines de
hoy no creemos en nosotros mismos, porque
estamos imbuidos de pesimismo, porque hemos
permitido que los mediocres se adueñen de
la vida pública sin presentarles la más
mínima batalla, porque nos hemos vuelto
pasivos, cobardes e hipócritas, porque nos
quejamos en voz baja y callamos en público,
porque hemos sido vencidos por los
ignorantes, los demagogos, los inmorales,
los arribistas… En nuestra condición de
pueblo abatido siempre podemos esperar que
nos vengan a rescatar desde fuera, como en
este caso, pero si queremos que los futuros
actores de nuestro progreso cultural y
social lleven nombre mallorquín ya sabemos
el camino: determinación, empuje, valor,
exigencia personal y altura de miras. Y una
última virtud que expresaré con la
vulgaridad propia de nuestro tiempo: ¡por
cojones!
CONSELL. Por cierto, en los
ambientes artísticos locales empieza a
echarse de menos a Dolça Mulet, que
con todos sus posibles errores apostó por
Art Cologne, dejo hacer a sus organizadores
y no hizo gala del provincianismo y
sectarismo que empieza a mostrar su
sucesora. Y esto lo digo porque el pasado
lunes, promovido por Art Cologne y
patrocinado por el Consell de Mallorca,
tuvo lugar una magnífica representación de
danza contemporánea en el Teatro Principal
a cargo de una reputada compañía foránea y
dirección de un alemán. Y la función se
realizó porque estaba aprobada por Mulet y
no se podía suspender, pero el mensaje
enviado por el actual departamento de
cultura del Consell fue claro: a partir de
ahora sólo apoyaremos productos de la
cultureta local; olvídense del arte
internacional. Pero claro, eso ocurría el
lunes, antes de la exitosa inauguración de
Art Cologne, y antes de que finalizara la
función de danza en el Principal, con el
público entusiasmado. Hoy las cosas ya se
ven de otra manera. Por suerte, la gran
ventaja de nuestros políticos es su
oportunismo y su agudo sentido de la
conveniencia. Habrá que confiar en eso y en
el proverbio: la mano del enemigo que no
puedas morder, bésala.
PROJECTE
HOME. Otro motivo para el optimismo es la
labor del Projecte Home. El Castell de
Bellver de Palma albergó ayer la
presentación del libro Los rostros de
Projecte Home Balears, que explica las
experiencias, recuerdos y opiniones de más
de 100 personas que han estado vinculadas a
la entidad. La obra cuenta con la
colaboración de la Reina Sofía, que
realiza el prólogo, de Baltasar Garzón
y Rafa Nadal, entre otros.
martazoreda@ccr.es