Que el presidente de una Comunidad como
la nuestra se reúna con una representación
del sector turístico es algo que de entrada
no puede sorprender a nadie. Nuestros
empresarios son los primeros interesados en
conocer los detalles de la política
turística que pretende desarrollar el
Govern. Es cierto que la reunión podría muy
bien haberse celebrado con el conseller de
turno, pero una entrevista directa con
Antich de entrada supone una mayor
tranquilidad, porque el conseller del ramo
es de UM y cuando alguien se entrevista con
un representante de esta formación ya se
sabe, existe el peligro de que le salgan a
uno tarifando.
Por lo que respecta al
president, pasa algo parecido. Entra dentro
de sus obligaciones conocer de primera mano
la visión de los empresarios sobre la
primera industria de las Islas.
Una
vez celebrada con mi más entusiasta aplauso
la reunión, me permitirán sin embargo que
les diga que creo que la misma no
significará otra cosa que la enésima
operación de maquillaje por parte del
PSIB-PSOE de cara a las elecciones
generales. Y créanme que lo siento, pero
lamentablemente, si hacemos caso a la
casuística, lo único que puede esperarse de
nuestro presidente es un brindis al
sol.
Un presidente que ofrece en
campaña abortar Son Espases para después
ratificar el hospital, de entrada no parece
de fiar. Pero si les queda alguna duda,
repasen las hemerotecas. Hace ocho años el
sr. Antich se reunió con Pedro
Cañellas, entonces presidente de los
hoteleros, y le dio «toda clase de
garantías» de que no se aprobaría la
ecotasa. Tan sólo veinticuatro horas más
tarde todos los ciudadanos nos
desayunábamos con la noticia en la prensa
en la que el entonces presidente del Govern
anunciaba la próxima aprobación, como así
fue, de la carga fiscal.