ESTEBAN URREIZTIETA
PALMA.- La
Conselleria de Medio Ambiente del Govern
que dirige Unió Mallorquina (UM) planea
abordar en breve el problema de la escasez
de puntos de atraque en el litoral de las
Islas. Los amarres se encuentran agotados y
la lista de espera para acceder a ellos
engorda cada día que pasa. Hasta 8 años
tiene que esperar un usuario para obtener
uno en plena Bahía de Palma y hasta 600
embarcaciones hacen cola para conseguirlo.
Entre las soluciones que baraja
Ports de Baleares, el organismo dependiente
de la Conselleria que dirige Miquel Àngel
Grimalt se encuentra la autorización a los
clubes náuticos y marinas de Baleares para
que instalen cada temporada pantalanes
flotantes. Estas instalaciones ya han sido
empleadas en algunos puertos deportivos de
las Islas, como es el caso del de Andratx,
y se presenta como una de las fórmulas más
prácticas para atajar el problema de la
carestía de puntos de atraque. De manera
paralela la otra alternativa es la más
tradicional de instalar de boyas y
delimitar nuevas zonas de fondeo.
Los
representantes del sector náutico tiene
prevista una próxima reunión con Ports que
versará sobre esta cuestión. Según han
confirmado fuentes del organismo que dirige
ahora Manuel Patiño, la preferencia pasa
por los pantalanes.
Los pros y los
contras
Los argumentos que pesan
a la hora de decantarse por esta opción
pasan, en primer lugar, por una cuestión
medioambiental. Esta alternativa sería, a
priori, la más ecológica al instalarse los
puntos de atraque en la dársena de los
puertos. De esta manera no se dañan las
praderas de posidonia del exterior de los
mismos como podrían hacerlo las
tradicionales boyas. Asimismo los residuos
de los barcos se vierten en tierra.
Desde el punto de la seguridad se
trataría también de la opción más
recomendable de todas. Fundamentalmente en
aquellas instalaciones portuarias más
abrigadas de los temporales.
En estos
momentos más de 3.000 personas están en
lista de espera para conseguir un amarre en
Baleares sólo en los puertos que el Govern
gestiona directamente. El Ejecutivo balear
tiene a su cargo de forma directa 2.500
plazas de atraque mientras que deja en
manos de compañías concesionarias un total
de 8.500 puestos de amarre. A la hora de
abordar la problemática de la escasez de
atraques los ecologistas, y por encima de
todos ellos el Gob, siempre se han
posicionado en contra de la creación de
nuevos puertos deportivos. Su propuesta ha
pasado por la remodelación de los ya
existentes aplicando fórmulas como la que
baraja ahora la Conselleria del Ejecutivo
balear de Francesc Antich que dirige la
formación de Maria Antònia Munar.