MARIANO HIDALGO
EIVISSA.-
¿Libertad de expresión artística o
pornografía? El Obispado y el Ayuntamiento
de Eivissa mantienen desde ayer un pulso
por las obras 'porno-religiosas' que se
exhiben actualmente en la antigua iglesia
de Santa María de Gracia, más conocida como
L'Hospitalet, y en la que los símbolos
católicos aparecen entremezclados con
escenas de sexo homosexual explícito.
Mientras que el Obispado exigió ayer la
retirada «inmediata y urgente» de las obras
del holandés Ivo Hendrick con la
advertencia incluso de «consecuencias
jurídicas», el Consistorio ibicenco
respondió que «jamás» aplicará «ningún tipo
de censura» a la expresión artística. Pese
a que la exposición muestra al difunto Papa
Juan Pablo II como protagonista pasivo de
un trío homosexual, la concejala de
Cultura, Sandra Mayans, llegó a afirmar:
«Como madre, prefiero que mi hija vea una
escena que es de lo más natural del mundo a
que vea otras cosas mucho más perjudiciales
para su desarrollo».
En un
contundente comunicado de prensa, el
prelado de Eivissa, Vicente Juan Segura,
calificó los collages de Ivo
Hendrick expuestos en el edificio propiedad
de la Iglesia como una «ofensa a los
sentimientos de los católicos» y una
«injuria a las personas», por lo que
advirtió a los responsables municipales de
que se revisarán los acuerdos de cesión de
inmuebles eclesiásticos al Ayuntamiento de
no acceder a retirar las obras. El Obispado
avisa también de que, en el caso de que su
petición no sea aceptada, daría lugar a las
«consecuencias jurídicas
pertinentes».
El obispo de Eivissa
manifestó su «más enérgica y rotunda
condena», su «reprobación más firme» y su
«rechazo de plano sin ningún tipo de
paliativo» del contenido de las tres obras
expuestas en la muestra colectiva Vamos
a Ibiza que se exhibe en una de las
iglesias más antiguas de la isla. La
Diócesis aclaró que, en un primer momento y
si el Ayuntamiento persiste en mantener las
tres piezas expuestas, denunciarán el
acuerdo firmado en su día para el uso
municipal de la iglesia como espacio
expositivo por incumplir los términos de la
cesión.
La cláusula sexta del
convenio entre la Fundación Diocesana
Isidoro Macabich y el Patronato Municipal
de Arte Contemporáneo (MACE) establece que
anualmente las dos partes contratantes
pactarán, de mutuo acuerdo, el calendario y
el contenido de las actividades relativas a
la utilización de L'Hospitalet, una norma
que -según el comunicado- se habría
incumplido ya que «nunca este Obispado o la
Fundación hubieran dado su consentimiento a
tal exposición ofensiva con los nobles
sentimientos de los católicos».
La
concejala de Cultura del Ayuntamiento de
Eivissa, la socialista Sandra Mayans, se
apresuró a aclarar, nada más conocer las
exigencias de la Diócesis, que no cederá a
la petición del obispo, al indicar que
«evidentemente, no se van a retirar».
Mayans explicó que el equipo de Gobierno
«no ha censurado ni censurará ningún tipo
de exposición» y que su función es «velar
por la libertad de expresión de los
artistas», algo que calificó como
«fundamental en una sociedad democrática».
En este sentido, el Obispado replicó que
«no se puede entender cómo el abuso de la
libertad de arte y de expresión pueda ser
utilizada para herir los sentimientos de
los católicos y, además, en un edificio que
es propiedad de la Iglesia y, donde por
muchos años, se ha celebrado el culto
católico». La Diócesis de Eivissa solicitó
finalmente al Consistorio que tomara «las
precauciones necesarias» para que no se
repitan en el futuro estos «deplorables
hechos».
La concejala socialista
llegó a afirmar en respuesta a preguntas de
EL MUNDO/Ibiza y Formentera que, «como
madre», no le importaría que su hija
contemplara los cuadros de Hendrick. La
responsable de Cultura aclaró además que el
Museo de Arte Contemporáneo no restringe el
acceso a ninguna de sus salas por razón de
edad, con lo que cualquier menor puede
visitar la exposición que actualmente se
exhibe en L'Hospitalet. «Estamos hablando
de arte, no del acto sexual en sí»,
indicó.
La también vicepresidenta del
Patronato del MACE, que reconoció no haber
visto las obras antes de la inauguración
oficial, volvió a insistir en que el equipo
de Gobierno del Ayuntamiento de Eivissa
respeta «tanto la libertad de expresión de
los artistas como la de aquellas personas
que no estén de acuerdo con el carácter
artístico de las obras» y precisó que los
políticos no están para valorar «si estas
obras son o no son pornográficas». Pese a
ello, Mayans explicó casi a renglón seguido
que «posiblemente, hay escenas que son
igual de pornográficas en algunas iglesias»
y añadió de forma incomprensible: «O
incluso más arriba».
Por su parte, el
conseller de Política Cultural de Eivissa,
Marià Torres, que se confesó católico
practicante, aseguró que las polémicas
obras no le ofendían, que «el arte es
libre» y que debía prevalecer «la libertad
de expresión del artista». El responsable
cultural aclaró que la subvención con la
que el Consell Insular colabora en esta
exposición (11.000 euros) fue aprobada en
el anterior mandato por el PP y añadió:
«Hay que ser tolerante y ir con una mirada
limpia ante el arte».
Las muestras de
apoyo al Obispado no se hicieron esperar.
El Centro Jurídico Tomás Moro, el
Observatorio Antidifamación Religiosa y la
adjunta primera al Defensor del Pueblo
-esta última a título personal-
coincidieron en criticar lo que consideran
un «ataque» a las creencias
religiosas.
La iglesia de
L'Hospitalet fue cedida por el obispo
Javier Salinas Viñas (actual prelado de
Tortosa) en 1997 al Patronato del MACE con
la finalidad de que acoger actividades
establecidas en sus estatutos. No sin
cierto sarcasmo, el Obispado respondía al
Ayuntamiento: «No parece que en dichos
estatutos se contemple la ofensa a los
sentimientos de los católicos y la injuria
a las personas».