LAURA JURADO / M. TORÍO
PALMA.-La
Nit de l'Art llena hoy Palma de nuevas
propuestas y exposiciones. De artistas de
trayectoria y obra reconocidas a nuevos
talentos emergentes. Facetas y lenguajes
artísticos sin límites.
Sala
Pelaires. ¿Qué pasa si se agujerea un
agujero? ¿Se puede tocar el aire? Jordi
Alcaraz enmarca esculturas que cuelgan de
la pared como auténticos poemas visuales.
Los límites se desdibujan y el artista
invita a descubrir las obras más allá de la
pieza misma. «Hay que buscar, acercarse y
descubrir», invita el catalán. En un juego
de sugerencias, esculpe el sonido y recurre
a la mirada del espectador para completar
una visita lúdica repleta de seducción e
inteligencia. Es Baluard. El Museo de Arte
Moderno y Contemporáneo de Palma se estrena
en el mundo de la fotografía con la
exposición, M+M Colección. Pasión por la
fotografía. Un total de 190 fotografías
-de 99 artistas diferentes- pertenecientes
a la colección del matrimonio Auer, una de
las más relevantes en Europa. Un recorrido
por la historia de la fotografía que escapa
de los libros y se convierte en imágenes
palpables. Comprensibles en la actual
sociedad de lo visual, pero sin el
reconocimiento que se merecen en el arte.
Divida en dos, la primera parte de la
exposición tiene un carácter eminentemente
histórico: fotografías experimentales de
finales del siglo XIX y vanguardistas de
principios del siglo XX. La segunda parte
presenta la obra de fotógrafos
contemporáneos, la mayoría de ellas
centradas en el cuerpo humano: los
desnudos, las fragmentaciones y los
estudios anatómicos.
Espai Ramon
Llull. Silenci recoge la exposición
colectiva de cinco artistas menorquines. Un
silencio que no representa vacío ni
ausencia sino vida, un complejo y repleto
mundo interior. El silencio de la
tierra de Francesc Florit Nin. La vida
vegetal, el mundo de la germinación,
metáforas de la creación. Un mundo oculto
bajo las raíces de los árboles. El
silencio del grito de Biel Calafat. El
más humano. Inquietante, escondido. Gritos
no sonoros contra el dolor y la impotencia
humana. El silencio de la memoria de
Nuria Román. Piedras suspendidas en el aire
que guardan en su memoria el silencio de
todas las civilizaciones que la isla
acogió. Los vigilantes del silencio
de Laetitia Lara. La atmósfera calma de la
película de Philip Groning sobre la vida de
los monjes cartujos de Grande Chartreuse.
Sólo en el silencio se empieza a oír. Y el
silencio solitario y colorista de Miquel
Barber. «El silencio es en el sonido lo que
el blanco en el color». Sus colores gritan,
suenan, hablan para sumar todos esos
sonidos que forman el silencio.
ABA
Art. El silencio de ABA es más puro. Su
fragilidad le lleva a fragmentarse hasta la
complejidad. Las fotografías de Petrina
Hicks reflejan el silencio absoluto.
Lauren eyes closed, la enigmática y
casi sobrenatural belleza de una chica
albina. Sólo sus ojos abiertos recuerdan
que se trata de un ser animado, aunque no
menos inquietante. Una mirada intensiva y
reflexiva como la de los retratos de Iris
Schomaker. El muro de Iratxe Larrea
es, tal vez, la pieza que separa la
sencillez de la complejidad. Un muro
cálido, acolchado. Una vuelta a lo íntimo y
a lo femenino. Lo textil también como
frontera entre la artesanía y el arte. Sólo
un pequeño ventanuco por el que se refleja
el azul del cielo traspasa lo que separa lo
interior y lo exterior. Emmanuelle Villard
inicia la descomposición. La pintura se
divide entre mancha desnuda, masa y un
tapete metálico surgido de su goteo. María
Isabel Uribe empaqueta al vacío recortes de
fotografías en un silencio plástico que se
convierte en un práctico recuerdo.
Gabriel Vanrell. La galería presenta una
selección de los últimos trabajos de Pedro
Chillida. Una veintena de cuadros y una
decena de esculturas a medio camino entre
la figuración y la abstracción. Obras que
buscan el relieve, la tridimensionalidad.
Pintura caleidoscópica y agregativa que ha
pasado por un duro y largo proceso de
maduración. Que rechaza el color en su uso
accesorio. La figura humana, los caballos y
el mundo de las telas como excusa
para pintar. Obras que buscan tener una
historia propia, un envejecimiento.
Esculturas que crean figuras a partir de
elementos insospechados.
La
Misericòrdia. Bajo el título de Noves
presències, el Consell y AIGAB ofrecen
un espacio para la exhibición de la obra de
jóvenes artistas emergentes, muchos de los
cuales han protagonizado muestras
individuales durante este año. La
pluralidad artística de los diez autores
expuestos supone el reflejo de la situación
que vive el arte en la actualidad.
Centre d'Art La Real. Obras que hablan del
movimiento, de la energía. Así son las
piezas que Toni Moranta incluye en su
muestra Cosmologías. Una exposición
en la que aúna materiales orgánicos -restos
de posidonia, madera y pelotas de
mar- con vidrio y otros elementos. El
artista recicla fragmentos de mobiliario y
los transforma en obras de arte: esculturas
de clara herencia povera. Asimismo, Moranta
incorpora dos piezas llamadas Gestos
en las que también habla de la energía
pero esta vez humana. Una energía que
intenta canalizar hacia el exterior a
través de alambres enredados y resistencias
eléctricas.
Fundació Pilar i Joan
Miró. Deconstruyendo Osama gira en
torno al reportaje que los periodistas
Mohammed ben Kalish Ezab y Omar ben Salaad
realizaron siguiendo los pasos de uno de
los dirigentes del operativo militar de Al
Qaeda. La sorpresa llegó cuando
descubrieron que Junat era en realidad un
actor de telenovelas. El fraude sirvió a
Fontcuberta -coordinador de la exposición-
para analizar la naturaleza del documento
fotográfico y la legitimación que obtienen
las informaciones provenientes de los
medios de comunicación. Por otro lado la
exposición de Baltazar Torres, A perfect
day in a perfect world, reflexiona
sobre la deshumanización y el absurdo de la
vida moderna en las ciudades. Las urbes
como maquetas caóticas donde el hombre se
tala a sí mismo en una metáfora del
desastre.
Galería Maior. Luis
Gordillo expone en Maior una serie de
pinturas y fotografías realizadas en los
últimos años. Con el título de Pluri,
el Premio Velázquez de Artes Plásticas
2007 incide en su imaginería irónica y
locuaz, además de una fuerza implícita en
su paleta de colores.