RAFAEL GABALDÓN
MANACOR.- Los
empresarios de Manacor que tienen negocios
calificados como contaminantes dentro del
casco urbano de la ciudad están dispuestos
a trasladarse. Pero únicamente si se les
cede suelo en un polígono especial ubicado
en el extrarradio para poder así abandonar
las zonas pobladas sin perder sus
negocios.
Su reacción, canalizada a
través de la patronal empresarial de
pequeña y mediana empresa, es unánime y se
produce días después de que este diario
adelantase que el Ayuntamiento ha decidido
abrir un expediente en el que se estudiará
el cierre de negocios tradicionales que
puedan tener efectos contaminantes. Una
iniciativa para el medio plazo que ha sido
jaleada por las denuncias de diversos
colectivos vecinales.
El debate viene
de lejos. En 1994, estos empresarios ya
pidieron ayuda al Govern balear y al
Ayuntamiento de Manacor para que ambas
instituciones construyesen un polígono para
industrias contaminantes. Muchas de ellas
claves para complementar a sectores tan
arraigados en el Llevant como el del mueble
o el de la construcción. Incluso en dos
ocasiones -1997 y 2002- se ofrecieron
terrenos concretos para promover las zonas
donde construir el mencionado polígono.
Según diversos estudios, se necesitarían al
menos 100.000 metros cuadrados útiles así
como que las naves permitan la unificación
de empresas, que se compartan solares entre
varios propietarios o que se dediquen naves
reducidas para usos
comunitarios.
250 empresas
afectadas
Entre los blancos de
las denuncias vecinales hay empresas de
todo tipo. Los vecinos han levantado la voz
ante negocios de lacados, barnices,
pinturas, tejares, aceros y hierros,
carpintería, ebanistería, tapicería y
marmolería, entre otros. Los residentes del
centro aseguran que su actividad no es
compatible con la proximidad de los vecinos
ni con la promoción de nuevas viviendas ya
que atenta contra la salud pública de la
colectividad.
Todas las patronales de
la pequeña y mediana empresa se han
pronunciado al respecto de manera oficial
en al menos 10 ocasiones. «Si Govern y
Ayuntamiento construyen un polígono
industrial especial, las empresas de este
tipo mañana mismo abandonarían el casco
urbano; es competencia de las
administraciones públicas resolver el
problema porque ellos estaban instalados en
el extrarradio de la ciudad y al crecer
ésta son las instituciones las que han
llevado a los vecinos al lado de los
talleres ahora
denunciados».
Consultados por este
periódico acerca de los planes municipales,
los empresarios afectados por la amenaza de
precinto aseguran que al no existir suelo
disponible en un polígono industrial
especial para empresas contaminantes, sólo
hay dos soluciones: «El cierre de 250
pequeñas empresas, muchas de ellas
familiares que no pueden comprar suelo en
el polígono industrial porque los precios
son imposibles, o la construcción de uno
nuevo como se solicita desde hace 13 años,
cuando comenzó el desarrollo de las
viviendas del extrarradio y era evidente la
incompatibilidad entre residencia y
explotación industrial».