El teniente de alcalde de Bienestar
Social, Participación y Cultura, Eberhard
Grosske, y la regidora de Patrimonio y
Política Lingüística, Nanda Ramon, han
decidido eliminar de golpe de la Comisión
de Centro Histórico algunas de sus figuras
clave. Abandonan la misma por decisión del
dúo Grosske-Ramon, entre otros, el cronista
de la ciudad, Bartomeu Bestard; el jefe del
Área de Mantenimiento del Ayuntamiento de
Palma, Pau Socías; el arquitecto del
obispado, Sebastià Gamundí; así como el
doctor en Historia, Guillem Rosselló.
Pero también dejarán, no ya de tener
voz y voto, sino simplemente de estar, como
ocurrirá con los anteriores, la directora
del Museo de Mallorca, Joana M. Palou; y el
representante del Colegio de Aparejadores,
Jaume Gibert.
Figuras como la del
tradicional representante de ARCA Josep
Massot o la de Antonio Mut en
representación de la Sociedad Arqueológica
Luliana pasarán a contar con un papel
meramente presencial, cuasi decorativo.