La Comisión de Centro Histórico de Cort
se ha caracterizado durante los últimos
años por adoptar decisiones nada políticas.
La más sonada, la exigencia al Consell de
Mallorca de que derribara la sede de la
eléctrica Gesa-Endesa en Baleares. El
criterio de este organismo estuvo
respaldado por una amplia mayoría de sus
miembros. Diez votos a favor y cinco en
contra hicieron que la posición oficial
fuera un rechazo absoluto al expediente de
protección del controvertido
edificio.
Este dictamen colisionó
directamente con los intereses del Consell
de Mallorca que dirigía Maria Antònia
Munar. Pero no fue el único que incomodó
las decisiones políticas de una Unió
Mallorquina (UM) que ha decidido que la
alcaldesa sea ahora Aina Calvo.
La
Comisión de Centro Histórico también
impidió a Munar levantar una planta más en
el Teatro Principal. Y sus resoluciones
impidieron que el Consell de Mallorca
pudiese inaugurar su iniciativa
estrella con la preceptiva licencia
municipal antes de las elecciones al
considerar que no había subsanado todas las
deficiencias. Hasta la recalificación de la
finca de Son Espases para edificar el nuevo
hospital tuvo que contar con el beneplácito
de este organismo.