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EL MUNDO OPINA
Un mal precedente
Por si no tuviéramos precedentes por
doquier -la protección del edificio de
Gesa, el deterioro del barrio de Sa
Gerreria de Palma, la ruina del casco
histórico de Manacor, la suspensión
cautelar de las obras de Son Espases en
busca de restos arqueológicos- de cómo las
gastan los políticos cuando hacen uso de su
discrecionalidad protegiendo bienes
patrimoniales y declarando BICs, nos viene
ahora esta modificación de la Comisión del
Centro Histórico que pretende invertir la
proporción de técnicos y políticos en su
composición a favor de estos últimos. Una
politización que en poco va a contribuir a
mejorar -sí a empeorar- la operatividad de
la susodicha Comisión, ni el rigor de los
criterios de evaluación ni en la toma de
decisiones. En efecto, la discrecionalidad
de los políticos deviene demasiado a menudo
en pura y dura arbitrariedad en la
utilización torticera de, en este caso, el
patrimonio para intereses espurios y luchas
partidistas.
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