Hemeroteca Agenda cultural Cartelera Titulares

Tienda Restaurantes De copas Loterías
 BALEARES
 24HORAS
 Opinión
 Illes Balears
 Palma
 Menorca
 Part Forana
 Deporte
 Cultura
 Ibiza y
 Formentera
 SUPLEMENTOS
 La Economía
 Balear
 Fora Vila Verd
 EDICIÓN
 NACIONAL
 España
 Internacional
 Economía
 Deportes
 Cultura
 Ciencia
 Tecnología
 60 segundos
 Edición
 impresa
 Catalunya
 Madrid24horas
 TIPO PORTADA
rápida
ultra-rápida
 OTROS
 Fotos del día
 Álbum
 Vídeos
 
  Miércoles, 19 de septiembre de 2007 Actualizado a las 01:29
 

SUCESOS
Un senegalés acepta ser expulsado en vez de cumplir cinco años de cárcel por incendiar su vivienda

El acusado, que llegó a Canarias a bordo de un cayuco, se declaró culpable de quemar la casa y prefirió regresar a su país - Otros cuatro africanos que residían allí tuvieron que escapar del fuego


PALMA.- La Audiencia Provincial de Palma ordenó ayer la expulsión a su país de un ciudadano de Senegal. El tribunal lo había condenado a cumplir cinco años de cárcel por incendiar el piso en el que residía con varios compatriotas. En su lugar, la Audiencia le dio la opción al inmigrante a ser repatriado.

El acusado Ndiaga N., de 33 años de edad y que se encontraba desde hace un año en situación de prisión preventiva, aceptó ayer ser expulsado a su país en lugar de cumplir la pena de prisión. Previamente, reconoció los hechos que se le imputaban, tras declararse culpable de un delito de incendio.

Los hechos por los que Ndiaga ha sido condenado ocurrieron hace un año, el día 20 de septiembre de 2006, en un inmueble de la calle Terral, situado en el término municipal de Llucmajor. La casa la compartía el acusado con varios compatriotas suyos senegaleses.

Ndiaga N. confesó que, en torno a las ocho de la mañana, prendió fuego de forma intencionada a la butaca de tela del salón de la casa y que éste se extendió con rapidez a otras dependencias, como la cocina y las habitaciones.

Huyó sin avisar

Antes de que el incendio adquiriera mayores dimensiones, Ndiaga optó por abandonar la vivienda. Escapó a pesar de que sabía que dos de sus compañeros de piso se encontraban durmiendo.

Al notar un brusco aumento de la temperatura, uno de ellos se despertó sobresaltado y comenzó a gritar a sus compañeros, para que intentaran alcanzar la escalera para salir del edificio.

El intenso humo se lo impidió. No obstante, encontró una salida de la vivienda a través del balcón. Este inmigrante resultó ileso, al igual que el otro ocupante, que logró salir a través de la escalera.

Mientras, la familia que dormía en el piso superior, una pareja con sus dos hijos menores, también se percató del incendio e intento huir por la escalera. Sin embargo, en esos momentos el humo lo impidió. Los cuatro consiguieron subir hasta la azotea del edificio. Allí esperaron hasta que pudieron ser rescatados por los bomberos.

La Policía no tuvo demasiadas complicaciones para dar con el paradero del presunto pirómano. De hecho, el mismo día de los hechos lograron detenerlo.

Las circunstancias personales de Ndiaga eran especialmente dramáticas. Era uno de los muchos miles de inmigrantes que se había enfrentado al océano a bordo de un cayuco para llegar a Canarias.

Sus expectativas distaban de haberse cumplido al llegar a suelo español. Ni siquiera al cambiar el archipiélago canario por el balear logró que su situación personal mejorara.

Así, el pasado 20 de septiembre de 2006 decidió poner fin de una vez por todas con las penurias que no dejaba de padecer de una forma expeditiva. Eso sí, puso en serio peligro la vida de sus compatriotas con los que compartía un inmueble hacinado. Ahora, después de un año en la prisión de Palma, Ndiaga regresa a su país de origen: Senegal.

 
   
BUSQUEDAS

Otros buscadores
 LA VIDA MÁS FÁCIL
Hemeroteca
Agenda cultural
Cartelera
Restaurantes
De copas
Busca piso
Rutas de viajes
Callejero
Farmacias
Horóscopo
Televisión
Aeropuertos
Estado de la mar
Líneas Marítimas
Teléfonos útiles
Tráfico
Gasolineras
© EL MUNDO / EL DIA DE BALEARES
Política de privacidad