Maria Antònia Munar volvió a lucirse
ayer como presidenta del Parlament. Por la
mañana, provocó un auténtico caos en las
votaciones del primer Pleno del nuevo curso
político, y por la tarde expulsó a cuatro
diputados del PP (Rosa Estaràs, José María
Rodríguez, Assumpta Vinent y Cristóbal
Huguet) de la Sala Verde en la que se
estaba constituyendo la Comisión de
Hacienda.
Durante el Pleno, las
votaciones resultaron ser un auténtico
caos. Hubo que votar a mano alzada la
moción del PP de homenaje a Miguel Ángel
Blanco porque el marcador electrónico no
funcionaba, y se repitió hasta tres veces
la votación de otra propuesta del PP sobre
Son Espases.
Tanto el socialista
Antonio Diéguez como el popular Joan
Flaquer tuvieron que pedir a Munar que
avisara a los diputados adecuadamente de
cúando debían votar, para evitar nuevos
errores.
Y por la tarde, Munar echó a
Estaràs, Rodríguez, Vinent y Huguet de la
Comisión de Hacienda, pese a que tiene
carácter abierto y puede asistir
cualquiera. Munar tomó esta decisión
después de que los populares
advirtieran que el socialista Antonio
Diéguez estaba tomando la palabra y
dirigiendo la votación, sin ser ni siquiera
miembro de este órgano.
El PP propuso
a la menorquina Antonia Gener como
presidenta de la Comisión de Hacienda, pero
los socialistas han impuesto finalmente a
su candidato, Antoni Garcías, rompiendo así
la costumbre de que este cargo quede en
manos de un representante de la
oposición.