No era un acto de la cultureta local, y
también es posible que ignoraran su
importancia, contenido e interés, así que
las primeras espadas del poder político
isleño brillaron por su ausencia en la
inauguración de Art Cologne Palma y
mandaron a sus segundos de avanzadilla, a
ver de qué va eso de la feria del arte. ¿Es
que no fueron los políticos? Si, sí, claro
que fueron, la representación política
estuvo formada por el director general de
Cultura, Pere Joan Martorell; la
consellera de Comercio, Industria y
Energía, Francesca Vives; el
director general de Proyectos del Govern,
Francesc Gàlvez y la concejal de
Cultura del Ayuntamiento de Palma; Nanda
Ramon, a los que se juntó por la tarde
la consellera de cultura, Barbara
Galmés.
«A lo mejor
Antich, Calvo o
Armengol no han venido porque su
idea es potenciar el turismo cultural sin
turistas y sin cultura», comenta alguien
con humor. Sea lo que sea, el caso es que
ayer miles y miles de turistas, un gentío
impresionante, se juntaron para hacer
turismo cultural en la vieja terminal del
aeropuerto de Palma, convertida en
excepcional escaparate de las artes
plásticas contemporáneas, todo ello con un
elevado nivel de calidad artístico. Un
logro que ni en los mejores sueños podíamos
imaginar en Palma.
La propia
consellera de cultura, Barbara Galmés,
sentada en el fantástico espacio de bar y
restaurante creado para los VIP's de Art
Cologne, al más puro estilo del Puro
Beach, comentaba por la tarde a los
galeristas locales su asombro y
satisfacción por la importancia del evento
y la impecable organización con la que
había sido montado, al tiempo que aseguraba
que Francesc Antich acudiría el sábado a
visitar la feria.
La mayor parte del
público era extranjero, tanto residentes en
Mallorca, como grandes coleccionistas
alemanes llegados a Palma para la ocasión,
como Reiner Speck, Klaus Heubeck, Thomas
Olbrich o Brigitte y Rolf
Wagnes-Halswick. Pero tampoco faltaron
los mallorquines, como Luis Juan de
Senmenat y Blanca Font, los
arquitectos Luis y Jaime
García-Ruíz, los empresarios José
Luis Roses y Toni Garau, Cristina
Macaya, Fernando Schwartz, el abogado
Juan Nadal, la crítica de arte
Gudi Moragues y Toni Pomar;
el ex conseller de cultura, Francesc
Fiol, que fue uno de los impulsores de
esta feria durante la anterior legislatura,
o Álvaro Middelman, cuya empresa,
Air Berlin, es una de las patrocinadoras de
la feria. Y por supuesto, Art Cologe contó
con una amplia representación de artistas
locales, entre los que figuraban Ñaco
Fabré, Pep Guerrero, Pep Llambías, Guillem
Nadal, Alicia Llabrés o Natasha
Zupan, algunos de los cuales exponen
obra en la Feria.
Y la fiesta no
acabó en la Terminal del aeropuerto. A
partir de las nueve de la noche,
galeristas, coleccionistas e invitados se
trasladaron al Castell de Bellver, donde la
organización de Art Cologne volvió a
mostrar sus elevados estándares de calidad,
buen gusto y magnífica organización
ofreciendo una espléndida fiesta. El cóctel
estuvo amenizado por la actuación de la
Escuela de Música y Danzas de Mallorca, que
ofreció una muestra de folklore mallorquín.
Luego se sirvió una cena en las terrazas
del castillo y posteriormente, con
decoración a cargo de Hubert Georg,
la velada continuó en el patio central,
convertido en una fantástica zona en la que
relajarse en cómodos divanes y dejarse
embriagar al ritmo de la música, recreando
un elegante y plácido ambiente de playa. Y
para los amantes del café a medianoche, el
café Salar de la Plaza Mayor de Palma hizo
lo propio en otra zona del Castillo,
ofreciendo también un espacio para el relax
de los cafeteros.
Gerard
Goodrow, director de Art Cologne, era
ayer un hombre feliz. La feria no había
podido empezar mejor, y no sólo en lo
artístico y festivo, sino también en lo
económico, con ventas muy por encima de lo
esperado y la esperanza -como él mismo
reconocía en Bellver-, de que estemos ante
el inicio de un evento con una larga y
exitosa trayectoria de futuro. Sólo había
una persona capaz de igualar su alegría, el
galerista Pep Pinya, el primer y
único español que forma parte del comité de
Art Cologne y el mallorquín cuya
intervención ha sido decisiva para que la
fiesta que empezó ayer sea una realidad.
En definitiva, apoteósica
inauguración de Art Cologne Palma, que
arranca con fuerza y aspira a un puesto de
honor en el panorama artístico
internacional. Esto sí que es turismo
cultural.