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  Miércoles, 19 de septiembre de 2007 Actualizado a las 00:42
 

ART COLOGNE PALMA / El cóctel en Bellver
Esto sí que es apoteósico turismo cultural

Por MARTA ZOREDA


No era un acto de la cultureta local, y también es posible que ignoraran su importancia, contenido e interés, así que las primeras espadas del poder político isleño brillaron por su ausencia en la inauguración de Art Cologne Palma y mandaron a sus segundos de avanzadilla, a ver de qué va eso de la feria del arte. ¿Es que no fueron los políticos? Si, sí, claro que fueron, la representación política estuvo formada por el director general de Cultura, Pere Joan Martorell; la consellera de Comercio, Industria y Energía, Francesca Vives; el director general de Proyectos del Govern, Francesc Gàlvez y la concejal de Cultura del Ayuntamiento de Palma; Nanda Ramon, a los que se juntó por la tarde la consellera de cultura, Barbara Galmés.

«A lo mejor Antich, Calvo o Armengol no han venido porque su idea es potenciar el turismo cultural sin turistas y sin cultura», comenta alguien con humor. Sea lo que sea, el caso es que ayer miles y miles de turistas, un gentío impresionante, se juntaron para hacer turismo cultural en la vieja terminal del aeropuerto de Palma, convertida en excepcional escaparate de las artes plásticas contemporáneas, todo ello con un elevado nivel de calidad artístico. Un logro que ni en los mejores sueños podíamos imaginar en Palma.

La propia consellera de cultura, Barbara Galmés, sentada en el fantástico espacio de bar y restaurante creado para los VIP's de Art Cologne, al más puro estilo del Puro Beach, comentaba por la tarde a los galeristas locales su asombro y satisfacción por la importancia del evento y la impecable organización con la que había sido montado, al tiempo que aseguraba que Francesc Antich acudiría el sábado a visitar la feria.

La mayor parte del público era extranjero, tanto residentes en Mallorca, como grandes coleccionistas alemanes llegados a Palma para la ocasión, como Reiner Speck, Klaus Heubeck, Thomas Olbrich o Brigitte y Rolf Wagnes-Halswick. Pero tampoco faltaron los mallorquines, como Luis Juan de Senmenat y Blanca Font, los arquitectos Luis y Jaime García-Ruíz, los empresarios José Luis Roses y Toni Garau, Cristina Macaya, Fernando Schwartz, el abogado Juan Nadal, la crítica de arte Gudi Moragues y Toni Pomar; el ex conseller de cultura, Francesc Fiol, que fue uno de los impulsores de esta feria durante la anterior legislatura, o Álvaro Middelman, cuya empresa, Air Berlin, es una de las patrocinadoras de la feria. Y por supuesto, Art Cologe contó con una amplia representación de artistas locales, entre los que figuraban Ñaco Fabré, Pep Guerrero, Pep Llambías, Guillem Nadal, Alicia Llabrés o Natasha Zupan, algunos de los cuales exponen obra en la Feria.

Y la fiesta no acabó en la Terminal del aeropuerto. A partir de las nueve de la noche, galeristas, coleccionistas e invitados se trasladaron al Castell de Bellver, donde la organización de Art Cologne volvió a mostrar sus elevados estándares de calidad, buen gusto y magnífica organización ofreciendo una espléndida fiesta. El cóctel estuvo amenizado por la actuación de la Escuela de Música y Danzas de Mallorca, que ofreció una muestra de folklore mallorquín. Luego se sirvió una cena en las terrazas del castillo y posteriormente, con decoración a cargo de Hubert Georg, la velada continuó en el patio central, convertido en una fantástica zona en la que relajarse en cómodos divanes y dejarse embriagar al ritmo de la música, recreando un elegante y plácido ambiente de playa. Y para los amantes del café a medianoche, el café Salar de la Plaza Mayor de Palma hizo lo propio en otra zona del Castillo, ofreciendo también un espacio para el relax de los cafeteros.

Gerard Goodrow, director de Art Cologne, era ayer un hombre feliz. La feria no había podido empezar mejor, y no sólo en lo artístico y festivo, sino también en lo económico, con ventas muy por encima de lo esperado y la esperanza -como él mismo reconocía en Bellver-, de que estemos ante el inicio de un evento con una larga y exitosa trayectoria de futuro. Sólo había una persona capaz de igualar su alegría, el galerista Pep Pinya, el primer y único español que forma parte del comité de Art Cologne y el mallorquín cuya intervención ha sido decisiva para que la fiesta que empezó ayer sea una realidad.

En definitiva, apoteósica inauguración de Art Cologne Palma, que arranca con fuerza y aspira a un puesto de honor en el panorama artístico internacional. Esto sí que es turismo cultural.

 
   
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