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  Jueves, 13 de septiembre de 2007 Actualizado a las 01:47
 

DIADA DE MALLORCA
Armengol pide que España se convierta en un Estado federal

La presidenta del Consell rectifica el discurso de Munar sobre inmigración: «Plantear la identidad desde una actitud defensiva es un fracaso» - El acto institucional recordó la detención de Eugenio Hidalgo

  A D E M A S
 EL MUNDO OPINA Federalismo en clave de Armengol
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MARIONA CERDÓ

PALMA.- La presidenta del Consell de Mallorca, Francina Armengol, manifestó ayer durante el acto institucional de la Diada de Mallorca su deseo de que España se convierta en un estado federal. En la línea del ex líder del PSC Pasqual Maragall, la máxima dirigente de la institución insular reivindicó una «estructura descentralizada» para España y puso como ejemplo el autogobierno del que disfruta el Consell de Mallorca, para el que pidió una mayor financiación.

Para llegar a la idea del federalismo, Armengol, que pronunció su parlamento en el Teatro Principal de Palma, comparó el sistema político actual de Baleares, estructurado en base al Govern y los consells insulares, con el modelo político del siglo XIII en el Archipiélago, en el que el Reino de Mallorca era autónomo pero le debía fidelidad al rey de Aragón.

«Pasados más de siete siglos, la lección es clara: aquel Reino privativo era un buen ejemplo de sistema federal, un federalismo que deseamos que se desarrolle como modelo en todo el Estado español y que internamente ya aplicamos en Baleares con una estructura descentralizada, con los consells insulares y con el peso político que van ganando estas instituciones».

En este sentido, la presidenta recordó que el nuevo Estatuto de Autonomía garantiza a las instituciones insulares más autogobierno al concederles competencias en ordenación y promoción turística, agricultura, igualdad y juventud y transporte aéreo.

Por ello, reclamó al president del Govern, Francesc Antich, más financiación para poder desarrollar estas competencias con eficacia. «Usted sabe que sin recursos se puede hacer retórica pero no política, por eso queremos reivindicar una dotación económica adecuada para poder atender las necesidades de los mallorquines y mallorquinas», aseguró.

«Somos una institución que reivindica y que al mismo tiempo es solidaria, somos solidarios con el resto de territorios del Estado español y con aquellos pueblos que necesitan nuestra cooperación», argumentó Armengol. Y prosiguió: «Pero que seamos solidarios no quita que el futuro del Consell de Mallorca dependa de cómo seamos capaces de desarrollar el nuevo Estatut, si el Consell de Mallorca debe ser el gobierno de Mallorca debe recibir competencias con una dotación económica estable».

«Personalidad cultural»

La financiación del Consell y las referencias a la idiosincrasia mallorquina fueron ejes fundamentales en el parlamento de Armengol, quien reivindicó que «Mallorca es un pueblo de indiscutible personalidad histórica y cultural». «Hay quien dice que Mallorca no tiene una voluntad fuerte de ser un pueblo, pero lo que es realmente admirable es que después de una presión centralista implacable a lo largo de tres siglos, Mallorca no haya acabado siendo un simple espacio territorial despersonalizado y amorfo», sostuvo la presidenta, a lo que añadió: «Entre 1715 y 1983 el pueblo de Mallorca ha sufrido unas instituciones dedicadas a la tarea de demolición sistemática de nuestra personalidad histórica, si Mallorca ha sobrevivido ha sido por los esfuerzos individuales y colectivos que con coraje y determinación se mantuvieron y se han mantenido fieles al país».

El discurso de Armengol supuso también un cambio respecto a uno de los temas favoritos de la anterior presidenta de la institución, Maria Antònia Munar: la inmigración. Frente a las advertencias de su predecesora acerca de la fuerte llegada de extranjeros, Armengol respondió que «plantear la identidad de Mallorca desde una actitud recelosa y defensiva tiene asegurado el fracaso». «Lo que debemos hacer es derribar la muralla y poner en marcha políticas activas de integración de los nuevos mallorquines», sentenció.

El crecimiento urbanístico también fue uno de los núcleos del discurso de la presidenta, que alertó de que «el impacto de un crecimiento desordenado en las costas ahora llega también al interior de Mallorca». De todos modos, matizó que «el crecimiento no se puede fundamentar ni sobre los entusiasmos ante cualquier propuesta de especulación ni sobre el pesimismo». En este sentido, consideró que «la Mallorca actual, con todos sus defectos, está infinitamente más llena de posibilidades de la de hace medio siglo». «Y debemos reconocer el acierto de aquellos mallorquines que se dieron cuenta de que el futuro de Mallorca era el turismo y todas las posibilidades que ofrecía».

 
   
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