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  Martes, 11 de septiembre de 2007 Actualizado a las 00:16
 

INSEGURIDAD /
Medio millar de vecinos de Pollença claman contra la violencia policial

Algunos manifestantes denuncian que también han sido víctimas del policía local que el pasado jueves le propinó una «brutal paliza» a un ciudadano


GABRIELA CORRAZO

POLLENÇA.-La presunta agresión sufrida por un ciudadano pollencí en manos de un policía local provocó la reacción de unos 400 vecinos que se reunieron ayer en una manifestación frente a las puertas del Ayuntamiento. La víctima Joan Coll Vives es el último de otros tantos afectados por los excesos, al parecer, del mismo funcionario policial. Y también fue el detonante para que los vecinos se convocaran vía SMS y le dieran su apoyo momentos antes de entrevistarse con el alcalde de Pollença, Joan Cerdá.

Al término de la reunión que se prolongó casi tres cuartos de hora, el abogado de Coll, Martí Cánaves, señaló que el Ayuntamiento no parece tener claras las medidas cautelares que debe tomar contra el funcionario policial denunciado.

Por su parte, la teniente de alcalde, Francisca Ramón, que participó en la reunión junto al regidor de policía, Juanjo Mir, señaló a este diario que ya se ha informado al joven agredido de que el Consistorio le ha abierto un expediente de investigación. Sin embargo, recalcó que debido a que están pendientes las diligencias penales «no se puede decir si es culpable o no».

Pero saber qué está pasando es también el objetivo de quienes se congregaron en apoyo de Coll Vives, porque «es algo que pasa en toda España» y aquí «no tienen medidas de control para detectar policías violentos», señaló el abogado, al tiempo que uno de los participantes de la manifestación apuntaba: «es triste no poder confiar en la policía».

Más casos de agresiones

El clamor de la gente fue unánime. Los manifestantes pidieron la apertura de un expediente informativo que permita conocer qué sucedió en este caso y en hechos similares; ya que algunas personas del pueblo han padecido violencia por parte de algunos agentes de la Policía Local. Asimismo, solicitan que se informe públicamente de la existencia de numerosas quejas por actuaciones violentas similares. Solicitaron también que se implanten las medidas necesarias para controlar la correcta actuación del cuerpo de policía y que se acredite públicamente que todos los agentes contratados, y en especial los más conflictivos, han pasado los controles y las pruebas para ejercer las funciones de policía Local.

El último suceso conocido en el pueblo dejó a Coll Vives con su tabique nasal roto. Los hechos contados por la testigo presencial (acompañante del joven y funcionaria del juzgado de Pollença) sucedieron el pasado día 6. Los agentes de la policía, so pretexto de que habían sido insultados por el joven, le propinaron una «brutal paliza» haciendo hincapié en que ellos eran «la autoridad». La denuncia expresa que lo pegaron con una porra metálica extensible, un instrumento de castigo prohibido. Sin embargo, y según pudo saber este diario por vecinos, en la actualidad hay dos o tres agentes de la policía municipal que aún portan porras metálicas.

Entre los manifestantes fueron varios los que aseguraron haber sido agredidos por el mismo agente o algún otro, contabilizándose casi 8 denuncias. El caso más reciente es de hace unos 3 meses, cuando Francisco Bonnin fue a la oficina de la Policía Local para consultar por una multa que le habían impuesto.

El agente, ahora denunciado, no quiso facilitar datos al ciudadano y sin más trámite lo empujó contra la pared. La primera audiencia penal por este caso se celebrará el 1 de octubre. Otros dos jóvenes, también agredidos por el agente hace dos años y medio, están esperando a la justicia. De momento el Ayuntamiento ha enviado al agente a su casa un tiempo de vacaciones.

 
   
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