GABRIELA CORRAZO
POLLENÇA.-La
presunta agresión sufrida por un ciudadano
pollencí en manos de un policía
local provocó la reacción de unos 400
vecinos que se reunieron ayer en una
manifestación frente a las puertas del
Ayuntamiento. La víctima Joan Coll Vives es
el último de otros tantos afectados por los
excesos, al parecer, del mismo funcionario
policial. Y también fue el detonante para
que los vecinos se convocaran vía SMS y le
dieran su apoyo momentos antes de
entrevistarse con el alcalde de Pollença,
Joan Cerdá.
Al término de la reunión
que se prolongó casi tres cuartos de hora,
el abogado de Coll, Martí Cánaves, señaló
que el Ayuntamiento no parece tener claras
las medidas cautelares que debe tomar
contra el funcionario policial denunciado.
Por su parte, la teniente de
alcalde, Francisca Ramón, que participó en
la reunión junto al regidor de policía,
Juanjo Mir, señaló a este diario que ya se
ha informado al joven agredido de que el
Consistorio le ha abierto un expediente de
investigación. Sin embargo, recalcó que
debido a que están pendientes las
diligencias penales «no se puede decir si
es culpable o no».
Pero saber qué
está pasando es también el objetivo de
quienes se congregaron en apoyo de Coll
Vives, porque «es algo que pasa en toda
España» y aquí «no tienen medidas de
control para detectar policías violentos»,
señaló el abogado, al tiempo que uno de los
participantes de la manifestación apuntaba:
«es triste no poder confiar en la policía».
Más casos de
agresiones
El clamor de la gente
fue unánime. Los manifestantes pidieron la
apertura de un expediente informativo que
permita conocer qué sucedió en este caso y
en hechos similares; ya que algunas
personas del pueblo han padecido violencia
por parte de algunos agentes de la Policía
Local. Asimismo, solicitan que se informe
públicamente de la existencia de numerosas
quejas por actuaciones violentas similares.
Solicitaron también que se implanten las
medidas necesarias para controlar la
correcta actuación del cuerpo de policía y
que se acredite públicamente que todos los
agentes contratados, y en especial los más
conflictivos, han pasado los controles y
las pruebas para ejercer las funciones de
policía Local.
El último suceso
conocido en el pueblo dejó a Coll Vives con
su tabique nasal roto. Los hechos contados
por la testigo presencial (acompañante del
joven y funcionaria del juzgado de
Pollença) sucedieron el pasado día 6. Los
agentes de la policía, so pretexto de que
habían sido insultados por el joven, le
propinaron una «brutal paliza» haciendo
hincapié en que ellos eran «la autoridad».
La denuncia expresa que lo pegaron con una
porra metálica extensible, un instrumento
de castigo prohibido. Sin embargo, y según
pudo saber este diario por vecinos, en la
actualidad hay dos o tres agentes de la
policía municipal que aún portan porras
metálicas.
Entre los manifestantes
fueron varios los que aseguraron haber sido
agredidos por el mismo agente o algún otro,
contabilizándose casi 8 denuncias. El caso
más reciente es de hace unos 3 meses,
cuando Francisco Bonnin fue a la oficina de
la Policía Local para consultar por una
multa que le habían impuesto.
El
agente, ahora denunciado, no quiso
facilitar datos al ciudadano y sin más
trámite lo empujó contra la pared. La
primera audiencia penal por este caso se
celebrará el 1 de octubre. Otros dos
jóvenes, también agredidos por el agente
hace dos años y medio, están esperando a la
justicia. De momento el Ayuntamiento ha
enviado al agente a su casa un tiempo de
vacaciones.