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Martes, 11 de septiembre de 2007
Actualizado a las 00:43
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ELMUNDO OPINA
Una vergüenza
Resulta vergonzoso -y mucho más para los
alcaldes del PP- que cuando regidores como
Regina Otaola se juegan la vida en el País
Vasco por izar la bandera nacional para
simbolizar la presencia del Estado y del
orden constitucional que ampara el
ejercicio de las libertades y derechos a
los ciudadanos de estos municipios vascos
frente al acoso de los proetarras, nada
menos que 13 ayuntamientos de Mallorca se
excusen en la desgana y en la ignorancia
para mostrar la desafección que les merecen
los símbolos del Estado en todas sus
proyecciones. Abochorna que ante
testimonios como Otaola estos trece
alcaldes muestren semejante laxitud a la
hora de cumplir las leyes, por todo lo que
representa y da a entender. Defender los
símbolos constitucionales es una obligación
de cualquier representante público. Es un
drama que en España los políticos hayan
dejado de lado su función ejemplarizante y
pedagógica ante los ciudadanos. No se trata
de generar ninguna alarma social pero lo
cierto es que últimamente se han prodigado
en Mallorca lamentables incidentes como
quemas y desapariciones no casuales de la
bandera nacional. Hay que exigir a los
alcaldes y subsidiariamente al Delegado del
Gobierno que vigilen el estricto
cumplimiento de la ley tal como exige tanto
la ley de banderas como varios
pronunciamientos judiciales que señalan la
obligatoriedad de que todas las enseñas
constitucionales ondeen en todas las
instituciones oficiales.
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