E. C. L. / M. A. R. / G.
C.
PALMA.- Al menos 13 ayuntamientos
de Mallorca incumplen la ley de banderas,
que en su artículo 3.1 obliga a que la
enseña española ondee en el exterior de los
edificios públicos todos los días del año.
Ya sea por desconocimiento de la norma, por
rebelión institucional de bajo voltaje o
por lo que ellos interpretan como una
«tradición», lo cierto es que hacen oídos
sordos a una ley que en julio fue
refrendada por el Tribunal Supremo, que
sentenció que el Gobierno vasco debe
colocar la bandera rojigualda junto a la
ikurriña autonómica. Una sentencia
que sienta jurisprudencia.
Al frente
de los consistorios insulares que no tenían
ayer colgada la bandera española se sitúan
gobiernos de todos los colores, aunque en
líneas generales coinciden o bien con la
coalición de siglas predominante tras las
pasadas elecciones municipales
(UM-PSOE-PSM), o bien con alguno de estos
partidos en solitario. Curiosamente, tres
de los 13 están gobernados por la formación
política que más ha denunciado este
incumplimiento en otras comunidades
autónomas: el Partido Popular. Se trata de
Llubí, Santanyí y Sineu. La fórmula más
habitual es no colocar ninguna bandera y
dejar desnudos los mástiles. Algo que el
propio Supremo ha considerado irregular en
el caso del País Vasco.
La relación
de ayuntamientos que ayer no tenían la
bandera en su entrada es la siguiente:
Alcúdia (alcaldía en manos de UM), Campos
(UM), Santanyí (PP), Ses Salines (PSOE),
Santa María (Gent-PSM), Lloseta (PSOE),
Llubí (PP), Sencelles (UM), Campanet (PSM),
Búger (PSM), Porreres (UM), Algaida (PSOE)
y Sineu (PP).
La mayoría alega que
únicamente colocan «todas» las banderas
durante las fiestas patronales y ferias.
Según el Alto Tribunal, esto contraviene la
Ley reguladora del uso de la bandera de
España, vigente desde el 28 de octubre de
1981. El texto legal es claro: «La bandera
de España deberá ondear en el exterior y
ocupar el lugar preferente en el interior
de todos los edificios y establecimientos
de la Administración central,
institucional, autonómica, provincial o
insular y municipal del Estado» (artículo
3.1). Una prescripción que se complementa
así: «En las comunidades autónomas cuyos
estatutos reconozcan una bandera propia,
ésta se utilizará juntamente con la bandera
de España en todos los edificios públicos
(...) cuando se utilice la bandera de
España ocupará siempre lugar destacado,
visible y de honor» (artículos 4 y
6.1).
A la luz de este texto, el
Supremo ha concluido que «la expresión
deberá ondear, formulada en
imperativo categórico, pone de relieve la
exigencia legal de que la bandera de España
ondee todos los días y en los lugares que
expresa (...) La bandera debe ondear
diariamente con carácter de permanencia, no
de coyuntura, no de excepcionalidad sino de
generalidad y en todo momento».
La
bandera mallorquina ondeaba ayer,
solitaria, en la fachada del Ayuntamiento
de Sencelles, presidido por el alcalde Joan
Verd (UM). «La hemos colocado para celebrar
la Diada de Mallorca», explicó el teniente
de alcalde de Fiestas e Identidad Tomeu
Morro, del Bloc.
«No entiendo que
quieran aplicar en todo el Estado una
sentencia que se refiere al País Vasco»,
indicó ayer el edil nacionalista en
declaraciones a este diario, «creo que esa
sentencia está fuera de lugar, va a
provocar polémica donde no la
había».
En su opinión, la Ley 39/1981
que regula el uso de la enseña nacional «no
tiene ninguna utilidad en mi municipio. Si
ahora nos obligan a colgar una bandera, la
española, habrá polémica». En cualquier
caso, Tomeu Morro asumió que «estamos en un
Estado de Derecho y las sentencias están
para acatarlas. Si nos denuncian, la
tendremos que poner [la
bandera]».
Como ocurre en Sencelles,
en los ayuntamientos de Santanyí (gobernado
por el PP), Algaida y Lloseta (ambos
gobernados por el PSOE), la bandera
española sólo se coloca en la fachada,
junto a las de Baleares y el municipio, en
las fiestas patronales y otras fechas
señaladas.
Eso sí, los alcaldes de
los tres municipios consultados por EL
MUNDO/El Día de Baleares se han mostrado
dispuestos a acatar la Ley de acuerdo con
lo dispuesto por el Tribunal Supremo. «Si
tenemos que colocarla permanentemente, no
hay ningún problema, yo encantado», explicó
ayer el alcalde socialista de Lloseta,
Bernat Coll, «la gente lo aceptará porque
en Lloseta la bandera española no provoca
rechazo».
«Para los ayuntamientos
pequeños como el nuestro», argumenta el
alcalde de Algaida Francisco Miralles,
también socialista, «es una cuestión de
ahorro. Colgar la bandera por colgarla,
para que el sol la queme y se moje cuando
llueve... Tradicionalmente sólo las
colocamos en las fiestas, así lucen más».
Con todo, Miralles anunció que analizará la
sentencia del Supremo con el secretario y
los técnicos municipales, «y si es
obligatorio, habrá que colgarla, no hay
inconveniente».
En similares términos
se expresó el alcalde popular de
Santanyí, Miquel Vidal, quien alegó que en
el municipio «no es costumbre tener la
bandera puesta todos los días. Sólo las
colocamos durante las fiestas, eso sí,
cumpliendo la Ley: en medio la bandera
española y a los lados la de Baleares y
Santanyí». Dado que esta tradición vulnera
la Ley, Vidal anunció que «a partir de
ahora, la pondremos permanentemente, de
acuerdo con la sentencia». Algunos
ayuntamientos ya han rectificado. La
bandera española vuelve a ondear en los
Consistorios de Petra y Vilafranca
(gobernados por los nacionalistas), que
hace ahora un año incumplían la Ley.
En Alcúdia la bandera española sólo
sale al balcón «en los días de fiesta, que
es cuando se engalanan las cosas», explica
el alcalde Miquel Ferrer (UM), que gobierna
con el PSOE. «Siempre lo hemos hecho así»,
se limitó a comentar Ferrer al recordarle
que esta práctica también incumple la
Ley.
En Campanet, en cambio, jamás se
exhibe la enseña nacional en el exterior
del Consistorio, ni siquiera en fiestas.
«Ha sido así desde hace muchos años»,
asegura el alcalde Francesc Morell (PSM),
quien gobierna en coalición con el PSOE y
no tiene intención de modificar esta
práctica.
A su juicio, la ausencia
del símbolo oficial en la fachada del
Ayuntamiento «es un signo de normalidad, no
hay por qué cambiar», indicó el alcalde.
Porque otra cosa, sería, añadió, poner sólo
una de las banderas oficiales, y no las
demás. En cualquier caso, Morell cree que
la obligación legal de exhibir la enseña
«no es una cosa que la gente tenga en
cuenta».
Lo mismo ocurre en el
Ayuntamiento de Búger, presidido por el
alcalde del PSM Pere Perelló: habitualmente
ninguna bandera ondea en la parte noble del
Consistorio.