FELIP ARIZA
MAÓ/MAHÓN.- Los
actores de «Gorda» se despidieron ayer de
Maó con la última de las tres funciones que
durante el fin de semana han llenado todas
las localidades del Teatre
Principal.
La escenificación de una
sociedad llena de prejuicios y la crueldad
que conlleva para muchas personas el
imperio de la imagen son dos de las
múltiples reflexiones que propone la pieza,
planteada como una comedia ácida que invita
a cuestionar la propia carcajada. Y es que
si algo pretendía el americano Neil Labute
cuando escribió esta obra es llevar al
espectador hasta un punto entre la risa y
la reflexion, ese punto en que uno se da
cuenta, de repente, de los efectos que una
broma aparentemente inocente pueden tener
sobre otra persona.
El público
mahonés se mostró muy receptivo en las tres
representaciones programadas por el
Principal, aplaudiendo animosamente en los
entreactos y trasladando estas buenas
sensaciones a los actores, que así lo
expresaron al terminar la última función de
ayer por la noche.
Otra cosa es lo
que cada cual se lleve para casa, y más
teniendo en cuenta que Labute no dispuso
para su creación un final feliz o
esperanzador. Un desenlace triste para una
obra que destila acidez y que está
cosechando un gran éxito por toda España;
un país dónde, cómo en muchos otros sitios,
las bromas en torno a las personas gordas
estan a la orden del día.