Los ya conocidos como megayates
se han convertido en el último capricho de
los multimillonarios. Su fortuna se mide
ahora en metros de eslora y gastos de
amarre y combustible, que pueden llegar a
sumar cerca de 80.000 euros al
día.
En su versión made in
Spain, El Pocero ha sido el
último en sumarse a esta moda y se alza ya
con el primer puesto del ránking. A los 46
metros del Clarena I les supera el
proyecto de su sucesor: el Clarena II,
de 72 metros de eslora con helipuerto
incluido para evitar atascos por
vacaciones. Otro de los ejemplos de la
grandilocuencia de este constructor que
dejaba a la altura del betún los 40 metros
del Fortuna II de la Familia Real. Pero el
barco de Ellison casi lo duplica en
tamaño.
Otros de los hoteles
flotantes más importantes en España son el
Alcor del dueño de Ferrovial, Rafael
del Pino, con 45 metros de longitud. Muy
lejos quedan ya los 33 metros del Pitina
II del presidente de la constructora
ACS y ex presidente del Real Madrid,
Florentino Pérez; o los 27 del yate de
Alberto Cortina. Simples lanchas, casi
velomares, todos frente al Sol Naciente
de Larry Ellison que se levanta como el
nuevo Titanic de los mares.