LAURA JURADO
PALMA.- Cancha de
baloncesto, cine privado, 8.000 metros
cuadrados de superficie, longitud
equivalente a un campo y medio de fútbol,
82 habitaciones y cristales blindados. No
es lo último en turismo rural de alto
standing, ni siquiera las
características de un nuevo hotel de la
cadena Hilton. Se trata del Rising Sun,
el Rey de los mares. El megayate
que permanece fondeado en el exterior de
Puerto Portals Nous después de que durante
la mañana de ayer navegara por la costa
norte de Mallorca, cerca de Sa
Foradada.
Todo esto, además de sus
138 metros de eslora distribuidos en 5
cubiertas, convierten al Rising Sun
en el segundo más grande del mundo,
sólo por detrás del Al Salamah,
propiedad del ministro de Defensa de
Arabia Saudí, el Príncipe Sultán bin Abdul
Aziz.
Su propietario, el
multimillonario Larry Ellison -con una
fortuna que se calcula cercana a los 18.400
millones de euros, la décimo primera del
mundo según la revista Forbes- es
presidente de Oracle Corporation: una de
los mayores fabricantes de software de
Estados Unidos. La empresa pasó a la fama
tras conseguir diseñar una base de datos
para la CIA.
Además de ser uno de
los más grandes -sólo le separan 50 metros
del crucero Costa Fortuna-, el Rising
Sun es también uno de los yates más
caros. Su construcción costó cerca de 160
millones de euros. En el proyecto inicial
estaba previsto que su longitud fuera sólo
de 120 metros, pero Ellison se enteró de
que el Octopus -yate perteneciente a
Paul Allen, responsable de Microsoft- iba a
tener ese largo y ordenó ampliar el barco
para superar a la competencia también sobre
las olas.
Casualmente, el ingeniero
encargado del diseño de ambas embarcaciones
fue el mismo: el astillero alemán Lurssen
que trabajó para los dos magnates al mismo
tiempo.
Cancha de
baloncesto
Su principal atractivo
es la enorme cancha de baloncesto en la
cubierta principal del barco. Dicen las
malas lenguas -aquéllas del quiero y no
puedo- que cuando Ellison decide jugar al
baloncesto en la cancha del barco, dos
lanchas se encargan de cubrir ambos flancos
del yate para recoger las pelotas. Una
imagen digna de ver.
Su nombre no es
gratuito, Ellison se confiesa un amante de
la cultura zen como muestran sus anteriores
barcos: Katana y Sayonara.
Según
informaciones aparecidas en la web de
Valleywag -el Aquí hay tomate del
mundo de la tecnología- el magnate de
Silicon Valley habría cedido a David Geffen
-fundador junto a Steven Spielberg y
Jeffrey Katzenberg de los estudios
Dreamworks SKG- parte de los derechos del
barco para atender a las recomendaciones de
sus consejeros financieros que no parecen
muy contentos con la forma de derrochar
dinero de Ellison. Rumores aparte, parece
que Geffen es -oficialmente- propietario
parcial del Rising Sun. Dejando a un
lado las especulaciones financieras, parece
que Ellison no tiene intención de cambiar
sus hábitos y mucho menos en lo que a sus
yates se refiere. Ya se ha confirmado que
quiere uno nuevo.