M. A. RUIZ
PALMA.- La portavoz
adjunta del PP en el Congreso de los
Diputados, María Salom, encajó ayer con
humor su expulsión del 'trotódromo'. «Me
habéis echado nada más empezar la carrera»,
bromeó.
Pero eludió pronunciarse
sobre sus posibilidades para suceder a
Matas al frente del partido. «Queda más un
año para el Congreso regional y eso en
política es una eternidad», argumentó, «y
ahora en lo que nos tenemos que centrar en
las elecciones, para que Rajoy sea
presidente del Gobierno, y en hacer
oposición a Antich, que preside un Govern
débil e inestable, que no ha hecho los
deberes para reclamar inversiones del
Estado y pretende tomar el pelo a los
ciudadanos con la gratuidad de los libros
de texto».
En cualquier caso, María
Salom recordó que la Ejecutiva regional
acordó por unanimidad que Rosa Estaràs
«dirija el proceso que se va a poner en
marcha hasta el Congreso, junto a José
María Rodríguez, y tiene todo nuestro
apoyo».
La diputada popular
descartó celebrar un Congreso
extraordinario para elegir cuanto antes al
sucesor de Matas, porque «el calendario lo
marca el partido a nivel nacional, después
de las elecciones habrá tiempo para hablar
del Congreso», apostilló.
María Salom
y el secretario general del partido, José
María Rodríguez, han abandonado el
trotódromo del PP al obtener la
valoración más baja, de los diez
aspirantes, en la encuesta de Sigma Dos. En
este resultado ha influido el hecho de que,
durante los tres últimos años, Salom ha
centrado su actividad en Madrid, como
diputada en el Congreso.
Y aunque las
candidaturas no se decidirán hasta el
próximo mes de enero, todo parece indicar
que durante la próxima legislatura María
Salom continuará teniendo un importante
protagonismo en la política
nacional.
Al respecto, la diputada
denunció ayer la improvisación del Govern
de Antich, que esta tarde se reúne con los
representantes del Ministerio de Economía
para negociar las inversiones del Estatut.
María Salom advirtió que el Ministerio
presentará en octubre los Presupuestos
Generales del Estado y se Antich «no hace
los deberes», Baleares podría perder la
primera anualidad de 400 millones de euros
que prevé el Estatut.