| |
|
EL ANÁLISIS
A un paso de la corona mundial
ÁNGEL NIETO
El deporte es bello por imprevisible, porque nada está decidido de antemano, porque los favoritos se caen del trono y los modestos son capaces de sorprender. El motociclismo siempre se ha caracterizado por multiplicar ese efecto, por convertir cada gran premio en una aventura, por transformar la sorpresa en algo habitual. Por todas estas cosas, es una pena que tanto en MotoGP como en 250 cc, el Mundial esté prácticamente resuelto a estas alturas de la temporada, cuando todavía restan cinco pruebas para la conclusión de la misma. Al menos queda el consuelo de que uno de los triunfadores ya seguros es Jorge Lorenzo, uno de los nuestros. El piloto español se mostró ayer un poco decepcionado porque no pudo pelear cuerpo a cuerpo con Andrea Dovizioso, después de que al italiano se le parara el motor de su Honda en plena pugna. La realidad es que va a ser campeón, al igual que Casey Stoner.
Lo que está ocurriendo en la máxima categoría no es normal. En los últimos años, la competencia siempre fue grande, pero lo que está haciendo el aussie en el presente curso es una especie de paseo militar, un triunfo perpetuo, un éxito asegurado carrera tras carrera que deja en los demás pilotos la sensación de la impotencia y del fracaso.
Pedrosa no ha tenido suerte y la caída de ayer lo demuestra. Tiene calidad y casta para hacer algo más, pero hasta ahora no ha sido capaz de dar un puñetazo encima de la mesa e imponer su jerarquía. Pasan los meses y las carreras y nos queda la sensación de que todas esas cosas que tenía que decir se las guarda por timidez. Una pena. Pero no hay que desesperar.
Lo de Rossi es más preocupante, especialmente para Yamaha. Tener que abandonar en la carrera que se celebra al lado de tu casa no puede ser plato de gusto y menos para un tipo que ha ganado siete títulos de campeón del mundo. Entiendo que Valentino debe estar hasta el gorro de todo lo que está pasando.
De Lorenzo poco más se puede decir. Su dominio es incontestable y ya puede pensar en lo que ocurrirá el año que viene en MotoGP. Al final, es el octavo de litro la categoría que más emociones nos prometerá hasta el final. Faubel cayó, pero todavía está a tiempo de ser campeón.
|
|
|
| |
 |
|
|
|