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  Lunes, 3 de septiembre de 2007 Actualizado a las 01:25
 

POLIDEPORTIVO / Las promesas del deporte balear
El deseo de las cinco velas

ÁNGEL POYATOS, Piloto de motociclismo


ROBERTO DÍEZ YAGÜE

PALMA.- Él no se acuerda, pero todo comenzó soplando cinco velas de una tarta. Entonces el pequeño Ángel miró a su padre y le espetó: «Papá, ¿sabes que deseo he pedido? Ser piloto de motos». Ahora el chaval está a punto de cumplir los 12 y vislumbra un futuro prometedor a los lomos de una motocicleta.

Ángel Poyatos (Palma, 1985) compite desde hace tres años en la Cuna de Campeones-Copa Bancaja, donde ha destacado hasta el punto que es el único que ha recibido beca completa durante las tres ediciones. En cuanto cumpla la docena de primaveras, dará el salto a 125 cc para competir en el potentísimo Campeonato de Cataluña. «La intención es correr también el de Baleares», apunta Miguel Ángel, el padre que, sin embargo, es consciente de que todo pasa por cruzar el charco. «En Cataluña hay un nivel enorme. Compiten 90 y unos 50 se quedan fuera», añade.

La siguiente estación será, a los 14 años, el Campeonato de España, pero eso ya es otra historia. «Ahora ya empieza a ser caro», lamenta Miguel Ángel, que no desaprovecha ninguna ocasión para buscar posibles patrocinadores. Él ha guiado desde el inicio de los tiempos la carrera de su hijo. «Yo le dije desde el principio que le ayudaría en todo lo que pudiera, pero había que tomárselo en serio, que no era un juego», detalla. Por eso fijaron un día fijo de entrenamiento con la moto -el miércoles-, a los que se añaden varios fines de semana, sesiones de trabajo con un preparador físico, footing y salidas en bicicleta.

«Del trabajo sacas el beneficio». La máxima del padre ha quedado grabada a sangre y fuego en el hijo, así que lo repite en cuento puede. «¿Ser campeón del mundo? Por qué no, pero tengo que seguir trabajando duro», asegura sonriente mientras juguetea con un colgante recuerdo de Formentera. De hecho, ha mejorado notablemente en el colegio desde que sus correrías con la moto van en serio. «Cuando empezó con las minimotos, en Porreres Sense Barreres, ya le exigían aprobar todas las asignaturas, pero tras ir por primera vez a la Copa Bancaja, dio un cambio. Simplemente aplicó esta filosofía también a los estudios», asegura su progenitor.

Cubierta la retaguardia de los estudios, el objetivo ahora es mantener la línea ascendente, aunque no haya pepino de por medio. Ha estado a punto de abandonar en la Copa Bancaja porque le ha tocado por sorteo una moto del pelotón de las lentas, que marchan tres segundos por debajo de las buenas. «Conduzco mejor, pero voy más lento». Ésa es la paradoja de su tercer año en la Cuna de Campeones. «Incluso Bancaja ha llamado para disculparse, pero es que a estas edades pasar un año como este puede hundir al chaval», afirma Miguel Ángel.

La etapa en la Copa Bancaja ha terminado y llega la hora del salto a Cataluña. «Tenemos alguna propuesta y esperemos poder compaginarla con el Mallorca New Limit, que es nuestro equipo ahora mismo», señala el padre de esa pequeña promesa que luce una tímida sonrisa. Parece mentira que este ángel -nunca mejor dicho- se transforme en un gladiador del asfalto. No ha cumplido todavía los 12 años, pero ya se ha curtido en batallas con chavales más mayores que él durante los campeonatos de Baleares. En su primer contacto con una 125 cc -este año en Mallorca-, ganó la carrera con 16 segundos de ventaja. Su estatura ya está pidiendo a gritos el salto de 70 cc a 125 cc, pero antes ha de concluir con la cabeza alta las tres carreras que restan de la Copa Bancaja. «¡Qué le vamos a hacer!», dice con resignación.

Las plusmarcas que firmó Jorge Lorenzo en su tiempo ya están fulminadas desde hace años. El baby boom ha llegado a todos los deportes y el motociclismo no es una excepción. ¡Parece que maman gasolina!

 
   
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