Arbitro: Iturralde González
Tarjetas amarillas: Crusat,
Soriano, Melo, Baraja, Albelda y
Morientes.
Goles: 0-1:
Morientes (min.47). 1-1: Negredo (min.62).
1-2: Moretti (min.80).
JORDI
FOLQUÉ
ALMERÍA.- Con los
argumentos mostrados ayer, al Valencia le
costará ganar la Liga y el Almería no
tendrá apuros para seguir entre los
grandes. Pero, tras los 90 minutos, el
cuadro de Quique se llevó los tres puntos,
cortando la ilusión, en cuanto al
resultado, de los casi 20.000 seguidores
del recinto almeriense.
Después de
26 años sin fútbol del bueno, Almería vio
que los grandes, con poco, se pueden llevar
un partido. Si hubiese sido un combate de
boxeo, los rojiblancos se lo hubiesen
llevado por unanimidad entre los jueces. El
Almería comenzó a creerse que, como una
semana antes, podía hacerle daño a un
rival, en teoría, superior. Crusat y, sobre
todo, Juanma Ortiz, intentaban buscarle las
espaldas a Caneira y Moretti,
respectivamente. Alexis y Albiol debían
multiplicarse para tapar agujeros.
Todo cambió en la segunda parte.
Acasiete se quedó en la caseta por unos
mareos producto del calor. Pulido, su
sustituto, no tuvo tiempo de hacerse con el
sitio cuando Morientes ya había marcado. Un
desajuste del Almería provocó que Soriano
se marchase a presionar a Cañizares; que
Corona no cortase un balón a Baraja; que
Juanito se viese desbordado por Silva. Y el
balón le llegó al Moro. Control,
disparó y gol. No tuvo que hacer más para
adelantar al equipo dirigido por Quique
Sánchez Flores. Sin duda, excesivo premio
para el Valencia tras los méritos
acumulados por uno y otro.
El
Almería acusó el tanto. Hubo unos minutos
en los que el partido pudo quedar
sentenciado en su contra. Corona volvió a
tomar el timón del partido y se apoyó en
Crusat y Juanma Ortiz, que pusieron la
chispa necesaria en las bandas, siempre con
Negredo ofreciéndose. Y fue el madrileño
quien encontró el premio al empuje
almeriense. En una jugada de estrategia, de
esas que Quique quería evitar a toda costa.
El pánzer rojiblanco cabeceó un
córner botado por Corona e igualó la
contienda merecidamente.
El partido
estaba caído hacia el área de Cañizares. El
Almería no remató. Y cuando los pequeños
perdonan… El Almería terminó pagando otra
indecisión de la zaga. Una falta botada por
Silva recorrió todo el área de Cobeño.
Nadie remató ni nadie despejó. Hasta que le
llegó a Moretti. Un cabezazo significó el
1-2. El italiano logró el segundo tanto de
su equipo en el segundo remate entre los
tres palos en todo el partido.