PEDRO BONET
PALMA.- El particular
historial de vidas paralelas que
caracteriza las trayectorias profesionales
de Gregorio Manzano y Ariel Ibagaza
escenificó ayer, en el Vicente Calderón, un
nuevo episodio. El entrenador del Mallorca
y su jugador más talentoso regresaron al
escenario que compartieron durante la
temporada 2003-04 defendiendo los colores
rojiblancos.
Ibagaza tendría la
oportunidad de continuar otras dos campañas
a orillas del Manzanares, pero el técnico
de Bailén apenas contó con esa temporada
para demostrar su valía a la hora de
dirigir a uno de los grandes de la Liga
española. La frustración generalizada en el
entorno colchonero tras ver cerradas las
puertas de las competiciones europeas al
término del campeonato precipitó el adiós
de Manzano, que pocas semanas después de
abandonar el Calderón firmaría contrato con
el Málaga.
Más sorprendente fue el
caso de Ibagaza. El 'caño' se incorporó a
las filas del Atlético en el verano de 2003
acompañando al propio Gregorio Manzano. Las
lesiones y los problemas físicos le
impidieron demostrar como rojiblanco las
virtudes que había puesto de manifiesto en
el Mallorca, pero aún así el club presidido
por Enrique Cerezo le ofreció la renovación
de su contrato en 2006. Poco después, el
nuevo técnico, Javier Aguirre, decidió
prescindir del argentino y le obligó a
entrenar al margen de sus compañeros junto
con otros futbolistas igualmente
defenestrados.
Afortunadamente para
el 'caño' el Mallorca, y Manzano, volvieron
a cruzarse en su camino e Ibagaza regresó
al club en el que había cosechado sus
mejores triunfos después de rescincidir su
acuerdo con los madrileños y obteniendo la
carta de libertad. El Mallorca, ante el
riesgo que suponía el renqueante estado
físico del futbolista, le firmó un contrato
por un único año, pero Ibagaza respondió
plenamente a las expectativas y la apuesta
no pudo resultar más favorable ni para el
club ni para el jugador. En esta ocasión,
el refrán que asegura que nunca segundas
partes fueron buenas no se cumplió y el
argentino vive una segunda juventud en el
cuadro balear, tras una primera temporada
notable y un inicio de la segunda campaña
verdaderamente explosivo.
Ayer,
aproximadamente un año después de poner
punto y final a su periplo colchonero,
Ariel Ibagaza regresó al Vicente Calderón.
Más tiempo ha transcurrido desde que
Manzano dejó el club, pero aún así también
su presencia en el banquillo mallorquinista
atrajo la atención de los aficionados. Para
no pocos seguidores colchoneros, el
Atlético se precipitó al no renovar su
confianza en el preparador andaluz al menos
durante una segunda campaña.
De
hecho, con los números en la mano, ninguno
de sus sucesores al frente de la dirección
técnica del club madrileño ha mejorado
ostensiblemente el bagaje de Manzano,
frustrándose una temporada tras otra la
posibilidad de competir en Europa. Sí lo ha
logrado el actual técnico, Javier Aguirre,
pero para ello ha necesitado afrontar la
reválida de la 'intertoto' después de una
Liga, la anterior, más que mediocre y con
un tramo final verdaderamente
decepcionante. Este año, sin embargo, hay
muchas esperanzas depositadas en el segundo
proyecto de Aguirre. El millonario traspaso
de Fernando Torres al Liverpool, que ha
buscado en la Premier los laureles europeos
que no ha disfrutado en el club de sus
amores, ha permitido configurar una
plantilla de elevada calidad.