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  Viernes, 31 de agosto de 2007 Actualizado a las 00:32
 

El Ayuntamiento de Artà sentencia que las nuevas obras de Becker son ilegales

Es la segunda vez en 4 años que el tenista alemán tendrá que echar abajo parte de su mansión por haber edificado sin licencia - La demolición incluirá una pista de baloncesto y el pabellón de la piscina


E. COLOM / E. URREIZTIETA

ARTÀ.- Boris Becker ha vuelto a perder un set urbanístico contra el Ayuntamiento de Artà. Por segunda vez en cuatro años, y a menos de que sus recursos prosperen, el tenista alemán afincado en Mallorca deberá demoler parte de su mansión de Son Coll después de que la arquitecta municipal haya emitido un informe desfavorable a su ampliación. Entre otras cosas, se vería obligado a eliminar la pista de baloncesto y a cambiar el tejado de las instalaciones anexas a la piscina.

La medida del Consistorio fue anunciada ayer por el primer edil y viene precedida de un largo procedimiento administrativo, abierto después de que EL MUNDO/El Día de Baleares destapara el escándalo hace ahora algo más de un año y mostrara en exclusiva las imágenes de la reforma ilegal de Becker. Como ya hiciera con anterioridad, el tres veces ganador de Wimbledon no reparó en minucias burocráticas antes de acometer las obras. Las hizo sin las preceptivas licencias municipales e incumpliendo la normativa vigente.

Cabe recurso

Las nuevas edificaciones clandestinas afectaban además a varios de los elementos que ya tuvieron que ser reformados por orden de la Comisión Insular de Urbanismo del Consell de Mallorca a principios de esta década.

El deportista construyó una mansión de 987,67 metros cuadrados a pesar de contar con licencia tan sólo para medio millar. Tras pleitear durante varios años con la Administración, la solución por la que finalmente optó pasó por el derribo de dos habitaciones y de los porches del patio principal, dejando únicamente en pie sus estructuras de madera.

Lo propio tuvo que hacer el ex tenista con dos de los pabellones que se encuentran ubicados junto a la piscina. Estos elementos también tuvieron que quedar completamente descubiertos para liberar así a la mansión del exceso de edificabilidad que albergaba. La jugada le salió por 240.000 euros de multa y 487 m2 de derribo.

En vísperas del verano pasado y cuando Son Coll acababa de salir a la venta por 15 millones de euros (la inmobiliaria Kühn & Partner la tiene en su catálogo), los porches que dan al patio principal del complejo volvieron a recobrar su aspecto inicial e ilegal al ser cubiertos por tejas. Asimismo, en el patio principal de la vivienda se sustituyó la tierra por cemento y, al parecer, se improvisaron varios helipuertos, todo sin permiso del Ayuntamiento, como confirmó la entonces regidora de Urbanismo Maria Francisca Servera.

Hace unas semanas, el deportista declaraba a The Sunday Times que vendía su casa de Artà porque había sido víctima de enredos políticos. En una entrevista con el diario londinense, aseguraba que la causa de todo había sido que no le caía bien al Govern del Pacte. Y anunciaba que pretende fijar su residencia en la lujosa urbanización palmesana de Son Vida.

El alemán ha recurrido la decisión del Ayuntamiento que controla UM. Habrá que ver si le logra romper el saque.

 
   
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