E. COLOM / E. URREIZTIETA
ARTÀ.-
Boris Becker ha vuelto a perder un
set urbanístico contra el
Ayuntamiento de Artà. Por segunda vez en
cuatro años, y a menos de que sus recursos
prosperen, el tenista alemán afincado en
Mallorca deberá demoler parte de su mansión
de Son Coll después de que la arquitecta
municipal haya emitido un informe
desfavorable a su ampliación. Entre otras
cosas, se vería obligado a eliminar la
pista de baloncesto y a cambiar el tejado
de las instalaciones anexas a la
piscina.
La medida del Consistorio
fue anunciada ayer por el primer edil y
viene precedida de un largo procedimiento
administrativo, abierto después de que EL
MUNDO/El Día de Baleares destapara el
escándalo hace ahora algo más de un año y
mostrara en exclusiva las imágenes de la
reforma ilegal de Becker. Como ya hiciera
con anterioridad, el tres veces ganador de
Wimbledon no reparó en minucias
burocráticas antes de acometer las obras.
Las hizo sin las preceptivas licencias
municipales e incumpliendo la normativa
vigente.
Cabe
recurso
Las nuevas edificaciones
clandestinas afectaban además a varios de
los elementos que ya tuvieron que ser
reformados por orden de la Comisión Insular
de Urbanismo del Consell de Mallorca a
principios de esta década.
El
deportista construyó una mansión de 987,67
metros cuadrados a pesar de contar con
licencia tan sólo para medio millar. Tras
pleitear durante varios años con la
Administración, la solución por la que
finalmente optó pasó por el derribo de dos
habitaciones y de los porches del patio
principal, dejando únicamente en pie sus
estructuras de madera.
Lo propio tuvo
que hacer el ex tenista con dos de los
pabellones que se encuentran ubicados junto
a la piscina. Estos elementos también
tuvieron que quedar completamente
descubiertos para liberar así a la mansión
del exceso de edificabilidad que albergaba.
La jugada le salió por 240.000 euros de
multa y 487 m2 de derribo.
En
vísperas del verano pasado y cuando Son
Coll acababa de salir a la venta por 15
millones de euros (la inmobiliaria Kühn
& Partner la tiene en su catálogo), los
porches que dan al patio principal del
complejo volvieron a recobrar su aspecto
inicial e ilegal al ser cubiertos por
tejas. Asimismo, en el patio principal de
la vivienda se sustituyó la tierra por
cemento y, al parecer, se improvisaron
varios helipuertos, todo sin permiso del
Ayuntamiento, como confirmó la entonces
regidora de Urbanismo Maria Francisca
Servera.
Hace unas semanas, el
deportista declaraba a The Sunday
Times que vendía su casa de Artà porque
había sido víctima de enredos políticos. En
una entrevista con el diario londinense,
aseguraba que la causa de todo había sido
que no le caía bien al Govern del Pacte. Y
anunciaba que pretende fijar su residencia
en la lujosa urbanización palmesana de Son
Vida.
El alemán ha recurrido la
decisión del Ayuntamiento que controla UM.
Habrá que ver si le logra romper el
saque.