E. COLOM
ANDRATX.- El
fallecimiento del que ha sido el único
biógrafo autorizado del Rey (publicó 27
horas de conversaciones con el monarca en
1993) levantó numerosas reacciones ayer en
la Isla. Entre ellas la de los propios
Reyes, quienes enviaron un telegrama de
condolencia a la familia del escritor
expresando su «gran tristeza» y su
«profundo pesar» ante su fallecimiento. A
la hora del óbito, la Reina Doña Sofía se
encontraba presidiendo el XX aniversario
del Proyecto Hombre en Baleares, donde se
le comunicó la noticia.
El Govern
balear quiso unirse ayer al duelo por uno
de los vecinos ilustres de las Islas. En
una nota difundida a los medios, el
Ejecutivo autonómico lamentó la muerte de
quien considera un «mallorquín más».
Similares condolencias expresó el Consell
de Mallorca, institución que a través de su
consellera de Cultura, Joana Lluïsa
Mascaró, quiso solidarizarse con la familia
del polifacético artista, «un hombre sin
duda muy vinculado a la Isla de Mallorca».
Para Mascaró, la pérdida de Vilallonga
«deja un gran vacío en el mundo del cine,
pero también en el literario y
periodístico».
Como no podía ser de
otro modo, el actual alcalde de Andratx,
Xisco Femenías, también mostró públicamente
sus condolencias, amén de su gratitud hacia
Vilallonga. No en vano, aseguró, «antes de
entrar en política y de forma privada», le
comentó que la localidad de Andratx «le
debía mucho por haber paseado su nombre por
todo el mundo». «Curiosamente -agregó- él
no creía que la ciudad le debiera tanto».
Tras visitar la casa del difunto
para mostrar el duelo del Ayuntamiento, el
primer edil explicó que familia y allegados
de Vilallonga le pidieron que ayudara a
agilizar los trámites para el traslado del
cadáver a Barcelona. Femenías precisó que
era «prácticamente imposible» que el cuerpo
pudiese llevarse ayer por la tarde a la
capital catalana. El traslado se hará hoy y
el Marqués de Castellbell será enterrado
mañana en Barcelona.
En el mundo de
las letras baleares, la figura de
Vilallonga fue valorada ayer por otro
escritor de raíces andritxolas, Baltasar
Porcel, quien loó sus entrevistas y
artículos «ligeros y elegantes», a quien
conoció en París y con quien coincidía en
Barcelona, Madrid o incluso Andratx. Para
el escritor mallorquín, Vilallonga era «muy
encantador y aprovechado», a la vez que «un
buen periodista». De su producción
literaria, Porcel aseguró que no cree que
«tuviese interés».