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  Viernes, 31 de agosto de 2007 Actualizado a las 01:14
 

SUCESOS
Fallece en el Hospital de Muro tras no poder pedir auxilio a la enfermera: el timbre no funcionaba

El cadáver del paciente fue encontrado por su esposa en el suelo detrás de la puerta de su habitación - La viuda de la víctima sostiene que si su marido hubiera avisado «quizás podría estar aún con vida»

  A D E M A S
 EL MUNDO OPINA Negligencia
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LORENZO MARINA

PALMA.- «Si un médico le hubiese atendido, se podría haber salvado». Inmaculada Fiol lamenta que, de haber funcionado los timbres de aviso a las enfermeras del hospital, su marido quizas podría estar aún con vida.

Rafael Cárdenas, de 54 años, ingresó en el Hospital General de Muro con problemas de oxigenación. Un día después, su cadáver apareció bloqueando la puerta de entrada a su habitación.

«No podía abrir la puerta. Vi su camisón en el suelo y me di cuenta de que era él. Un médico llegó después y me dijo que ya estaba muerto», explicó ayer la viuda de Rafael a EL MUNDO/El Día de Baleares.

El Juzgado de Instrucción número cinco de Inca ha abierto diligencias para averiguar si existió algún tipo de irregularidad en el centro sanitario. Tras la muerte del paciente, agentes de la la Guardia Civil se personaron en el hospital. En su atestado hicieron constar que, al menos seis timbres del centro sanitario no funcionaban para avisar a las enfermeras del centro sanitario.

Rafael Cárdenas ingresó en el Hospital General de Muro el pasado 22 de julio. «Estaba cansado y quedó ingresado en observación. A la mañana siguiente le practicaron un TAC, pero el neumólogo no le apreció nada», insistió su esposa.

El paciente se quedó solo un corto periodo de tiempo. Apenas una media hora. El tiempo que tardó su esposa en ir a Pollença a «recoger algo de ropa». Los timbres de las enfermeras no funcionaban, aunque no le dieron mayor importancia. No se imaginaron que pudiera tener fatales consecuencias.

Al parecer, no era algo nuevo. Un mes antes de este ingreso, Rafael Cárdenas acudió también al Hospital General de Muro. El 22 de junio se hospitalizó para ser operado del menisco. La intervención quirúrgica se hizo mediante una artroscopia.

Según puntualizó la viuda de la víctima, entonces tampoco funcionaban los timbres para llamar al personal de enfermería en el centro sanitario. Entonces no le dieron la menor importancia. La intervención no requería apenas hospitalización.

Autopsia

< P>El informe de la autopsia fue concluyente. Rafael Cárdenas falleció como consecuencia de una fibrilación ventricular. Una lesión cardiaca muy similar a la que costo la vida al joven jugador del Sevilla Antonio Puerta. Tanto en un caso como en otro, había pasado totalmente desapercibida en la exploración médica.

Inmaculada sostiene que el nulo funcionamiento de los timbres de enfermería del hospital restaron a su esposo oportunidades de sobrevivir. «No se tendría que haber levantado o le podrían haber aplicado el fibrilador», puntualiza.

A pesar de las reticencias iniciales de la familia a interponer denuncia alguna contra el hospital, al conocer los resultados de la autopsia se animaron a denunciar los hechos.

Rafael Cárdenas era una persona muy conocida en Pollença. De hecho, era el propietario de una armería en el centro de la localidad. También trabajaba en el departamento de recursos humanos de una cadena hotelera.

El secretario general del Sindicato de Enfermería (Satse), Jorge Tera, insistió ayer en la importancia que supone que los timbres de aviso al personal se encuentren en perfecto estado. «Es imprescindible que el paciente tenga un sistema de comunicación para ponerse en contacto con el personal de enfermería», abundó.

«Desasistido»

A pesar de enterarse por este periódico, Tera abundó en la «gravedad» de este caso particular. «El personal de enfermería es escasísimo en las clínicas privadas. Si además no funciona el timbre, el paciente está desasistido».

En términos similares se manifestó ayer el responsable de organización de la Federación de Sanidad de CCOO, Jaume Pou. «El dispositivo de aviso a enfermería a pie de cama es algo necesario e imprescindible».

Pou insistió en que este dispositivo es utilizado con frecuencia tanto por los pacientes como por los familiares. «Si un paciente está encamado, la familia no tiene por qué estar 24 horas con él. Tiene que estar comunicado en todo momento por si ocurre algo», resaltó. «Pudo haber una negligencia en el mantenimiento», destacó.

 
   
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