JUAN RIERA ROCA
PALMA.- Reutilizar
los libros. Ésta es la clave del plan de
gratuidad que la Conselleria de Educación y
Cultura presentó ayer y con el cual se
pretende ya desde el primer curso de la
legislatura cumplir con una promesa
electoral controvertida, polémica y, sobre
todo, cara, según como se aplique.
O
no tan cara. Para este primer curso la
consellera Bàrbara Galmés anunció una
provisión de 1,3 millones de euros. En este
primer curso las medidas sólo beneficiarán
a los niños de primer ciclo de Educación
Primaria y Especial. La gratuidad -en base
a un modelo de préstamo- se generalizará
poco a poco.
Pero siempre la clave es
el préstamo y el reciclaje. La consellera
presentó ayer dos modelos. El primero, el
que se aplicará ya desde este año a los
alumnos de primer ciclo de Primaria y
Educación Especial. El segundo, el que se
aplicará desde el curso que viene, un curso
por año, al segundo ciclo de Primaria y
primer curso de ESO.
Los niños de
primer ciclo de Primaria (es decir, de
primero y segundo) tendrán los libros
gratis, pero no podrán sacarlos del aula.
Allí los consultarán cuando sea necesario y
allí se quedarán cuando acaben las clases.
Se supone que el uso de los libros de
consulta es suficiente durante las horas de
clase.
¿Y los deberes en casa? Josep
Serra, director general de Innovación, que
acompañó a la consellera en la presentación
del sistema, diferenció entre los libros de
consulta y los cuadernos de ejercicios.
Éstos últimos -los cuadernos- no son
reutilzables, de modo que los padres
tendrán que comprarlos.
Así, los
niños podrán llevárselos a casa y hacer los
deberes. Pero los padres tendrán que
pagarlos. Todos los demás libros serán
gratis. Al menos a partir del curso que
viene. Para éste, que comienza el día 14 de
septiembre, los padres de Primaria deberán
adelantar, excepcionalmente, el
coste.
Luego -adelantaron ayer Serra
y Galmés- se les devolverá el importe de
los libros, contra la factura, y por un
importe máximo de 100 euros por alumno, que
es el coste máximo medio que se estima que
pueden llegar a tener los libros de
consulta en esos niveles.
El segundo
modelo es el que se aplicará a partir del
curso que viene y de forma progresiva, con
los niños 'mayores', es decir, los de
segundo ciclo de ESO y ya prevé que los
estudiantes puedan llevarse los libros a
casa, devolviéndolos al final del
curso.
Si los libros están en buen
estado, perfecto. El libro pasará a otro
niño al curso que viene y así durante
cuatro años, que es lo que las editoriales
están obligadas a no modificar los textos.
Si el libro está deteriorado o el alumno
debe repetir curso, el volumen se sale del
sistema y entonces deberá ser pagado por el
alumno prestatario.