La consellera de Deportes y Promoción
Sociocultural del Consell de Mallorca
sostiene en su defensa que el
desplazamiento a Sicilia «lo aprobó el
Pleno» de la institución insular. Sin
embargo, el extremo al que alude Dolça
Mulet para intentar diluir su
responsabilidad es falso. Simplemente nunca
tuvo lugar.
La dotación de dinero
público dispuesta para sufragar el periplo
a la isla de Lípari que ella mismo encabezó
no fue sometido a votación y, por lo tanto,
su aprobación no dependió del visto bueno
de los consellers del Consell de Mallorca.
Al igual que otras muchas subvenciones, la
que se utilizó para pagar el viaje a
Sicilia fue comunicada al Pleno a título
informativo, pero no fue sometida a
aprobación. La consellera de UM admitió
abiertamente a EL MUNDO/El Día de Baleares
que viajó con su madre a Sicilia con cargo
al erario público. «Sí, sí, sí, pues
claro... pero está todo correcto», se
excusó Mulet tras ser preguntada al
respecto por este diario.
«Fue un
viaje cultural que se llevó a cabo y están
los informes perfectamente documentados,
pasados por el Pleno -del Consell de
Mallorca- y aprobado todo», abundó Mulet,
que cuando tuvo lugar el periplo era la
número dos de la institución que presidía
María Antònia Munar y en la que sigue
ocupando un destacado puesto bajo la
dirección de la socialista Francina
Armengol. En cuanto a la presencia de su
madre, Rosario Dezcallar, en el
desplazamiento con cargo a las arcas
públicas precisó, acompañando su respuesta
de una risa nerviosa: «Claro que fue, sin
ningún problema, pero también lo hizo más
gente». Sin embargo, al requerírsele el
objeto real del viaje se negó rotundamente
a entrar en detalles.
Más
explicaciones
«Buscadlo en el
expediente», indicó en un tono cada vez más
desafiante a medida que avanzaba la
conversación. «Allí veréis todo: por qué
fuimos, con quién fuimos... lo encontraréis
todo».
«Ya sabéis que conmigo no vais
a conseguir ninguna información. Todo está
en los expedientes y está muy claro», se
limitó a sentenciar. Cabe recordar que
mientras UM comandó el Consell de Mallorca
y a raíz de que este diario destapara sus
casos de corrupción la institución ha
denegado reiteradamente cualquier tipo de
información pública a este medio de
comunicación. Es más, en la medida de sus
posibilidades ha intentado silenciarlo. Uno
de los ejemplos más recientes tuvo lugar
durante la pasada campaña electoral.
El actual director general de IB3 y
ex jefe de prensa de Maria Antònia Munar,
Antoni Martorell, amenazó a la periodista
Ángela Seguí con impedir que volviera a
trabajar en Baleares. El pecado
cometido a juicio de Martorell por Seguí,
que presentaba el informativo matinal de la
cadena, era haber invitado a periodistas de
EL MUNDO. Ha cumplido su promesa y ha
puesto en la calle a esta prestigiosa
profesional.