ESTEBAN URREIZTIETA
PALMA.- El
viaje a Sicilia que montó la consellera
Dolça Mulet con su madre, Rosario
Dezcallar, y amigos y que sufragó con
dinero público del Consell de Mallorca no
figura ni en los presupuestos; ni en la
relación de subvenciones; ni tampoco en la
lista oficial de desplazamientos de la
institución insular durante la pasada
legislatura. La que cuando lo organizó era
la número dos del Consell de
Mallorca se ocupó de camuflarlo.
La
responsable de Deportes y Promoción
Sociocultural y destacada líder de Unió
Mallorquina (UM) reconoce abiertamente la
existencia del periplo italiano así como la
presencia de su propia madre en el mismo.
Se justifica arguyendo que el
desplazamiento «fue cultural» y que por ese
motivo «todo es correcto». No obstante, la
excusa de Mulet no cuadra.
No ya
atendiendo a la sorprendente presencia de
su madre, que se antoja cada vez más
inexplicable, sino a la suya propia. En el
plano contable, la expedición que montó a
la isla de Lípari, capital de las Islas
Eólicas, no figura por ninguna parte. Ni
entre los desplazamientos montados por la
Conselleria de Cultura que dirigió Mulet
bajo la presidencia de Maria Antònia Munar
ni tampoco entre los organizados bajo otro
pretexto.
El Consell de Mallorca
dispuso durante la pasada legislatura de
una sola subvención relacionada con el
escenario de la excursión liderada por
Mulet. Y éste debería ser, a priori, el
único motivo por el cual habría tenido
justificada su estancia en Lípari.
El
23 de julio de 2004 Mulet autorizó
personalmente una subvención de 12.000
euros con el objeto de costear el «proyecto
de hermanamiento» con este enclave de la
provincia italiana de Mesina.
El
dinero público fue a parar a la Asociación
de Amigos del Archiduque Luis Salvador, que
se encarga de salvaguardar el legado de una
figura histórica que veló en vida por las
culturas tanto mallorquina como siciliana.
Pero el viaje, de nuevo de acuerdo con los
datos oficiales del propio Consell de
Mallorca, tampoco fue sufragado con cargo a
esta ayuda pública.
Dinero por
justificar
Según se desprende de
la investigación judicial que sigue en
estos momentos el Juzgado de Instrucción
número uno de Palma y la Fiscalía
Anticorrupción en torno a la ya
popularmente conocida como Piñata de
Munar, el viaje de Mulet lo organizó
una de las pseudoasociaciones próximas a
UM. Y, por si fuera poco, en este mismo
desplazamiento aparece una importante
cantidad económica sin justificar.
De
tal manera que en este caso concreto el
problema no radica sólo en la presencia,
con cargo a las arcas públicas, de un
familiar directo de la entonces
vicepresidenta de la institución que
sufragaba el viaje. Tampoco se queda en que
el objeto del mismo no queda nada claro. Ni
en que el procedimiento administrativo sea
a todas luces irregular. Es que del Consell
salió dinero para pagar 80 pasajes y la
pseudoasociación tan sólo ha justificado a
día de hoy 11.
Con todos estos
elementos encima de la mesa el fiscal Juan
Carrau determina ahora si pueden llegar a
ser constitutivos de los dos grandes
delitos que enmarcan la investigación: los
de malversación de caudales públicos y
prevaricación continuada. A lo largo de sus
pesquisas el juez y el fiscal se han topado
además con un viaje al parque de
atracciones Port Aventura encubierto con el
pretexto de una visita cultural a Cataluña
en la que, entre otros elementos, se debían
haber visitado los monumentos góticos. Al
igual que en el caso de Lípari, el
desplazamiento fue pagado con dinero
público del Consell de Mallorca y los
beneficiarios estaban vinculados a UM.
Una vez comprobado que el
desplazamiento no era cultural sino de ocio
puro y duro, el juez Juan Manuel Sobrino
decidió examinar quiénes disfrutaron de las
atracciones así como de otros
desplazamientos con cargo al erario
público. En el curso de este rastreo,
Sobrino se llevó, al menos, 3 sorpresas
más. En los listados presentados por las
asociaciones receptoras de las subvenciones
y encargadas de organizar los viajes,
aparecen las identidades y DNIs de 3
difuntos. Los fallecidos aparecen en 2 de
los pasajes.
En uno de ellos el
nombre y el DNI facilitados por la
asociación subvencionada corresponden a una
persona que llevaba años fallecida en el
momento en el que tuvo lugar el
desplazamiento. En el otro de los pasajes,
todavía resulta más grave ya que el nombre
y los apellidos del supuesto viajero
corresponden a un muerto y el DNI, a otro
completamente diferente.
De esta
manera, hasta 3 fallecidos han sido
utilizados por las asociaciones
beneficiadas por La Piñata para justificar
el dinero público percibido. Uno de los
cuales, según ha constatado el propio juez,
falleció hace una década: en
1997.
Pero es que estos mismos
muertos aparecen también en billetes de
avión presentados ante el Juzgado de
Instrucción número uno de Palma como
justificantes.