Hemeroteca Agenda cultural Cartelera Titulares

Tienda Restaurantes De copas Loterías
 BALEARES
 24HORAS
 Opinión
 Illes Balears
 Palma
 Menorca
 Part Forana
 Deporte
 Cultura
 Ibiza y
 Formentera
 SUPLEMENTOS
 La Economía
 Balear
 Fora Vila Verd
 EDICIÓN
 NACIONAL
 España
 Internacional
 Economía
 Deportes
 Cultura
 Ciencia
 Tecnología
 60 segundos
 Edición
 impresa
 Catalunya
 Madrid24horas
 TIPO PORTADA
rápida
ultra-rápida
 OTROS
 Fotos del día
 Álbum
 Vídeos
 
  Martes, 28 de agosto de 2007 Actualizado a las 01:26
 

PALMA / Urbanismo
Vecinos y comercios piden que se les proteja a ellos y se les escuche

Apoyan que se cuide el patrimonio pero no a costa de entorpecer la actividad comercial y congelar reformas - Piden ayudas económicas


EDUARDO COLOM

PALMA.- «Proteger significa prohibirnos hacer lo que queramos con nuestras propiedades», le espeta un vecino a otro junto a la Iglesia de Santa Fe, en pleno corazón Sa Calatrava, barrio intramuros por excelencia. «Pues yo considero que es una buena medida, aunque llega tarde», le replica Andrés mientras echa el cerrojo de un portal típicamente palmesano. «Mira lo que hicieron con las canteras romanas de la plaza Villalonga, ahora sepultadas en el aparcamiento de una promoción de lujo».

Prospere o no, la iniciativa de ERC encaminada a dotar de máxima protección patrimonial al centro de Palma traerá cola en el casco viejo. Habrá división de opiniones. Pero, de entrada, con sólo plantearla ayer a una decena de vecinos y comerciantes de la zona, este diario pudo comprobar tres cosas. Primero, que poca gente sabe bien qué quiere decir que te conviertan BIC (Bien de Interés Cultural) hasta el lavabo de casa. Segundo, que nadie lo apoya si se traduce en gasto monetario o pérdida de valor patrimonial. Y tercero, que existe la percepción de que la opinión de la gente de la calle no cuenta.

«Al final los políticos harán lo que quieran; mandan ellos», adelantaba Macarena -granadina, 32 años afincada en el casco histórico- mientras paseaba sus dos perros pincher por la calle Can Savella, junto a la plaza Josep Maria Quadrado.

En líneas generales, la idea teórica de conservar la tipología del centro histórico es bienvenida. Otra cosa son las restricciones que pueda conllevar y, sobre todo, el coste para propietarios, promotores y comerciantes de la zona. En el caso de los empresarios, entran en colisión el carácter de atractivo turístico y la posibilidad de modernizar los establecimientos y de dinamizar la zona.

«Me parece interesante que se proteja el centro, especialmente porque soy admiradora de la parte antigua, pero no debería hacerse sin consensuarlo con nosotros y sin elaborar antes un estudio previo de las repercusiones que podría tener», defiende Isabel Boticario, que hace un año y medio montó una galería-taller de arte en el chaflán de la calle Sol con Montisión. «Si marcan directrices, que se nos respete antes», apostilla. En la misma línea opinaba Pilar Sansó, restauradora de muebles. «Me parece bien que se cuide el centro histórico pero siempre debería tenerse en cuenta a los comercios tradicionales y darles facilidades para seguir trabajando bien, ya que dan vida a estos barrios». De lo contrario, los barrios se irían vaciando. «Ya cuesta encontrar una cafetería», abunda Alfonso Pérez-Maura, residente de Sa Calatrava.

A escasos metros de allí, al abrigo de las monumentales agujas de Santa Eulalia y San Francisco, pervive una de las tapicerías más emblemáticas de la ciudad. Fundada en la década de los 30, el negocio de la familia Hernández ha presenciado múltiples cambios en el barrio. Desde la época dorada de las calesas hasta la peatonalización de la zona, pasando por la erradicación de la marginalidad que llegó en los 80. «Como comerciantes, no nos gusta que nos digan qué debemos hacer mientras respetemos los reglamentos ya existentes», explica uno de los propietarios, Carlos Hernández, quien sin embargo pide prudencia hasta que se conozcan los detalles del proyecto que pretende impulsar Cort con el beneplácito del Consell. En cuanto a un posible debate, se muestra escéptico: «Ya no nos consultaron cuando quisieron peatonalizar la zona».

La misma prudencia también la solicitaban ayer una conocida inmobiliaria y un despacho de diseñadores que operan en la zona. Hasta que no conozcan los planes del Ayuntamiento y la reacción del Colegio de Arquitectos prefieren no opinar.

Claro que también hay aplausos. Joan Ferrer, vecino del casco histórico desde hace 8 años y estudiante de Historia del Arte, considera que la medida, «pese a que debería haberse adoptado antes», resulta «interesante». «Es algo necesario y estaría bien que para ello se escogiese la máxima figura, como es la de BIC; algo que por cierto ya han puesto en práctica otras ciudades».

Para Ana Siles, diseñadora y vecina, puede ser buena decisión si se respeta la opinión de la gente y, ahí coinciden todos, si las instituciones se interesan en mantenerlo y no sólo en prohibir y cargar el gasto sobre los hombros de la iniciativa privada.

 
   
BUSQUEDAS

Otros buscadores
 LA VIDA MÁS FÁCIL
Hemeroteca
Agenda cultural
Cartelera
Restaurantes
De copas
Busca piso
Rutas de viajes
Callejero
Farmacias
Horóscopo
Televisión
Aeropuertos
Estado de la mar
Líneas Marítimas
Teléfonos útiles
Tráfico
Gasolineras
© EL MUNDO / EL DIA DE BALEARES
Política de privacidad