E. C. L.
PALMA.- Sin todavía
posicionarse de forma oficial, la
Asociación para la Revitalización de Cascos
Antiguos en Baleares (ARCA) explicaba ayer
en boca de su presidente, Joan Pascual, que
en muchas ocasiones las figuras de
protección patrimonial no son suficientes.
O, al menos, las administraciones públicas
no las gestionan como deberían.
«No
basta con proteger y prohibir», explicaba
ayer Pascual. «A menudo los centros
históricos quedan congelados tras haber
sido declarados BIC -Bien de Interés
Cultural-». Eso, en palabras del presidente
de ARCA, ocurre debido a que no se
complementa la protección formal con una
acción más integradora y una actitud más
participativa de los organismos
públicos.
«En todas las elecciones
municipales solicitamos lo mismo: que se
cree una oficina o ventana de atención al
ciudadano sobre cuestiones patrimoniales».
Una medida que pondría al alcance tanto de
los vecinos como de los promotores y
arquitectos una suerte de asesoría a la
hora de acometer reformas. «Lo ideal no es
crear figuras restrictivas sino fomentar el
respeto por el patrimonio: no hay sitios en
los que haya que prohibir terminantemente
intervenir, lo que hay son malos
arquitectos y promotores».
Para
ARCA, «lo más fácil para dar expresión de
protección» es establecer un listado de
prohibiciones o congelar la actividad en
los cascos antiguos. Una medida que a la
larga, según han denunciado otros
colectivos esta semana con respecto al
centro de Manacor, puede acabar degradando
determinadas zonas. «Lo más difícil es
hacer entender al público la necesidad y
las buenas consecuencias que conlleva
cuidar el patrimonio».
En Mallorca,
según la Asociación, hay cinco localidades
que han declarado BIC algunas de sus zonas,
calles y plazas inclusive. Son la zona
amurallada de Alcúdia, el centro de Petra,
Binissalem, Muro y parte de Manacor.
Pascual valora positivamente su
declaración. Pero pide a los organismos
públicos que velan por estas cuestiones que
perfeccionen su actitud hacia el patrimonio
antes de lanzarse a la arena de la
protección formal. «Que tomen como modelo
otras ciudades europeas de Francia o el
Reino Unido».