ANTONIO ALEMANY. Los aguaceros se van y
el sol vuelve a lucir con la intensidad
propia de la época, pero aún así las
temperaturas se mantienen en un nivel
agradable y el verano continúa fresco, tan
fresco que me imagino el desconsuelo de los
pregoneros del cambio climático, que deben
de contemplar con preocupación cómo las
únicas predicciones que se cumplen de
momento son las de Antonio Alemany,
que ya predijo hace tiempo que el verano
vendría como le diera la gana y que los
vaticinios de los meteorólogos y demás
profetas del apocalipsis ecológico
no se sustentaban en razones científicas,
sino más bien en un caprichoso deseo de
atemorizar a las gentes.
Aprovechando la bonanza del clima,
Alemany desempolva el paraguas, afila la
pluma y fustiga a los anteriores con su
brillante y cáustico humor en las páginas
de la prensa: «Coñazos de tíos…». No es por
tomar partido, pero el humor se agradece.
AGUA. Por suerte, Antonio Alemany no
es el único que se enfrenta con humorismo a
las lluvias del verano. El portavoz
socialista Antonio Diéguez hizo lo
propio la semana pasada e invitó al PP a
que «en lugar de presentar una moción sobre
el hundimiento del Don Pedro, lo
haga sobre el hundimiento del metro, ya que
es el único de España que va por debajo del
agua». Seguimos sin tomar partido, pero
continuamos apoyando el humor y mucho más
si viene de la política, con lo antipática
que se está volviendo.
JOAN PLA.
Otro ejemplo de buen humor lo protagonizó
el pasado viernes el colaborador de este
periódico Joan Pla, cuyo pregón
inaugural de las fiestas de Felanitx estuvo
cargado de interés y amenidad, e incluyó
divertidas anécdotas sobre algunos de los
personajes más destacados de esta población
isleña, tal es el caso de el pintor
Miquel Barceló, el ciclista
Timoner, los empresarios
turísticos Barceló, Pere
Estelrich, el historiador Miquel
Bordoy Oliver o Nadal Batle.
Una de las anécdotas más divertidas
relatadas por Pla fue la referida a
Miquel Vaquer Salort, que en 1971
ocupaba el cargo de gobernador civil de
Palencia. En aquellos tiempos Joan Pla
escribía la biografía del torero Luis
Miguel Dominguín, razón por la cual lo
acompañaba a todas las plazas de España,
Europa y América y contemplaba todas sus
corridas desde el callejón, como un miembro
más de su cuadrilla. Al llegar a la plaza
de Palencia, en el verano de 1971, uno de
los guardias que vigilaban la fiesta le
cogió por el codo y le dijo: queda usted
detenido, sígame, por favor. Salieron del
callejón y en lugar de ir a la comisaría
enfilaron la escalera en dirección al palco
presidencial, donde el presidente, que era
el gobernador civil, le preguntó a Pla que
qué puñetas hacía un felanitxer en
Palencia y que dónde tenía la autorización
gubernamental para estar en el callejón de
los toreros sin traje de luces, sin capote
y sin estoque.
Por otro lado,
también en el marco de las Fiestas de
Felanitx, Joan Pla participa en una gran
muestra colectiva de pintura con dos de sus
últimos cuadros, los cuales forman parte de
la exposición individual que está
preparando para celebrar los treinta años
de sus famosos y apreciados angelotes. Será
digna de ver.
POLÍTICAS. Y acabamos
con un último toque de humor, el que le
puso Rodríguez Zapatero a sus
declaraciones en Palma, al advertir a
Francesc Antich que «sus políticas
lingüísticas deben dirigirse a conseguir la
cooficialidad de las dos lenguas de
Baleares». Y esto es gracioso porque es
tanto como suponer que Antich tiene un
política lingüística, cuando al día de hoy
no se le conoce ninguna, y la que trata de
implantar su gobierno en este ámbito le
viene impuesta por sus socios
nacionalistas, con el agravante de que se
trata de una política fracasada, que en el
transcurso de los años sólo ha conseguido
extender en Mallorca una creciente
antipatía hacia todo lo que suene a
catalán. Y todo lo anterior por no hablar
del creciente divorcio entre la Mallorca
oficial, la de los políticos -bronca,
antipática, intolerante, cerrada-, de la
Mallorca de los ciudadanos -emprendedora,
abierta, pacífica, tolerante-. Por decirlo
a la manera de Antonio Alemany, maestro de
plumas afiladas: «Coñazos de
tíos…».
FIESTA. El pasado sábado el
barrio de Son Gotleu celebró por todo lo
alto una fiesta nigeriana. Decenas de
personas de esa nacionalidad, que residen
en Palma, se congregaron en un parque de la
barriada y disfrutaron de danzas típicas
del país africano.
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