MARÍA JOSÉ CASTILLO
FELANITX-El 30
de septiembre será la fecha clave para
conocer el futuro del proyecto del nuevo
hospital de Son Espases. Hasta ese momento,
el Govern continua manteniendo
conversaciones «con técnicos y colectivos
implicados», según aseguró ayer el
president del Govern, Francesc Antich. El
president señaló que «todavía no existe una
resolución definitiva» en torno al hospital
de Son Espases, cuyas obras de construcción
fueron suspendidas cautelarmente hace un
mes aproximadamente.
La causa de la
paralización de las obras de este centro
sanitario llevada a cabo por el Ejecutivo
autonómico es analizar la viabilidad de la
reforma del hospital Son Dureta, una
reforma que supondría dejar en el olvido la
construcción de Son Espases, lo que
llevaría consigo la pertinente
indemnización a las empresas contratadas
por el Govern de Matas para la ejecución de
las obras.
Discrepancias
En este sentido, la ex consellera de
Salud y Consumo, Aina Castillo, ha instado
el Govern del Pacte a continuar con el
proyecto de Son Espases, pues «a pesar de
las divergencias políticas, al final lo que
debe primar es el beneficio de los
ciudadanos».
Según ha señalado
Castillo «el sector profesional quiere que
se construya un centro nuevo en vez de que
se lleve a cabo una reforma».
Estas
declaraciones las vertía la diputada del PP
después de asistir a la inauguración del
nuevo centro de salud de Felanitx, un Punto
de Atención Continuada (PAC) que abría ayer
sus puertas tras años de discrepancias
políticas y una vez se rechazó
definitivamente la ampliación del antiguo
centro sanitario del municipio, planeada en
un proyecto inicial.
Castillo ha
aprovechado este evento para solicitar a
Antich que haga con el proyecto del
hospital de Son Dureta lo mismo que con el
centro de salud de Felanitx, es decir, que
se desestime definitivamente la posibilidad
de acometer una reforma en este hospital
para continuar adelante con el proyecto de
Son Espases, tal y como ha ocurrido en el
municipio felanitxer.
El
nuevo centro de salud de Felanitx ha
supuesto una inversión de 3,8 millones de
euros y, con 30 consultas, está previsto
que cubra las necesidades sanitarias de
unos 18.000 vecinos de la zona.