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EL MUNDO OPINA
La 'vella' Mallorca
Para desesperación de los indignados
fans del Antonio Garau que desde los medios
del Grupo Serra lanzan feroces invectivas
contra nuestro diario enmarcando el
affaire Garau en sus
múltiples ramificaciones como una alegoría
maniquea -una más y van...- entre los
«colonizados mallorquines» -Garau, Munar,
Serra, Cursach, Lladó, Verger- y los
«colonizadores forasters» (EL MUNDO/El Día
de Baleares), otro frente se cierne sobre
la honorabilidad del que fuera jefe de
Costas durante 30 años. Y por la copiosa
imaginación de cobrarse los favores
administrativos de mil y una formas
diferentes nada hace aventurar que nos
encontremos ante el último capítulo de la
serie. Unos favores que en este caso
también se pagaron a través de una
participación accionarial de forma análoga
a como ocurriera con la cadena Royatur del
hotelero Jaime Moll. A cambio de unas
gestiones para legalizar la urbanización
gaditana de Sancti Petri, Garau cobró
360.000 euros en acciones, un 2,56% de la
cadena cuyos establecimientos
inspeccionaba. Tanto por el sistema
utilizado como por el tanto por ciento,
llueve sobre mojado.
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