M. A. RUIZ COLL
PALMA.- Ya no hay
marcha atrás. Muy a pesar de Ángel Acebes,
que no quería concursos de egos ni hogueras
de las vanidades antes de las elecciones
generales, el portavoz popular
Miquel Ramis ha saltado a la pista sin
esperar a que dieran la salida, y no
tardarán en hacerlo otros más o menos
abiertamente. Un liderazgo como el de
Matas, forjado a lo largo de 12 años de
actividad pública, no se improvisa. Pero
hay todo un año por delante hasta el
Congreso regional previsto para octubre de
2008: la carrera por la sucesión promete
ser tan emocionante como la última media
hora de Ben Hur. Éstos son los
jinetes colocados en la línea de salida del
trotódromo del PP.
Cuando
Matas anunció su decisión de abandonar la
política, nadie en la Ejecutiva dudó en
apoyar su propuesta para que Rosa Estaràs
(Valldemossa, 1956) conduzca al partido
hasta el próximo Congreso como coordinadora
general.
Trabajadora incansable y
dotada de una cabeza privilegiada, Estaràs
lo ha sido todo en la política balear:
teniente de alcalde del Ayuntamiento de
Valldemossa, consellera de Presidencia con
Cañellas, portavoz adjunta del PP en el
Congreso de los Diputados, vicepresidenta y
encargada de sacar adelante el nuevo
Estatut de Autonomía.
En las
elecciones del 27M, Matas la lanzó a una
arriesgada apuesta: arrebatar a Munar la
presidencia del Consell. El PP llevaba
cuatro años tragando sapos y Estaràs se
atrevió a decir en voz alta lo que muchos
piensan sobre los escándalos protagonizados
por la líder de UM. Sus recientes
enfrentamientos con Munar en el Parlament
auguran que las heridas entre ambos
partidos tardarán en cicatrizar. Es
licenciada en Derecho en la especialidad de
victimología.
Es el fontanero
que controla el aparato del partido, el
responsable de que el PP de Baleares sea
hoy una organización sólida y disciplinada,
con una poderosa maquinaria electoral. Le
basta descolgar el teléfono para que más de
un alcalde se eche a temblar. Pero la
oratoria no le acompaña y carece del
carisma necesario para ser el número
1.
El tramo final de la pasada
legislatura se convirtió en un campo de
minas para el todopoderoso secretario
general del PP y conseller de Interior,
José María Rodríguez (Alicante, 1947). La
misma Fiscalía que pedía el archivo de
todas las causas abiertas contra la
socialista Margarita Nájera hizo desfilar
por los Juzgados a una decena de alcaldes
del PP para que declararan por el caso
caballistas y, como traca final, logró
que el juez pinchara el teléfono
móvil del mismísimo José María Rodríguez
para averiguar cuánto sabía sobre los
manejos del ex alcalde de Andratx, Eugenio
Hidalgo.
Paradojas de la vida,
Rodríguez fue delegado de Telefónica en
Mallorca, antes de dar el salto a la
política. Diplomado en Turismo, como
teniente de alcalde de Palma fue el
hombre fuerte de Joan Fageda durante
ocho años.
Ha tenido la osadía de
enfrentarse a todos los demonios familiares
del PP de Baleares: la socialista Margarita
Nájera, Munar, el editor Pedro Serra y los
nacionalistas. Y hasta ahora con éxito.
Tras derrotar en las urnas a Nájera en
2003, lideró un pacto con UM en el
Ayuntamiento de Calvià que saltó por los
aires cuando se negó a aceptar el
pelotazo urbanístico de Son Massot
incluido por Munar en el Plan Territorial
de Mallorca.
Nada volvió a ser lo
mismo desde entonces. Matas le obligó a
mantener el pacto con Isidre Cañellas, pero
Carlos Delgado (Palma, 1965) ha recogido
los frutos en las elecciones del 27M, al
revalidar la Alcaldía con una holgada
mayoría absoluta. Le han tildado de
españolista por defender contra
viento y marea principios tan preciados
para el PP como la Constitución o la unidad
de España. Casado y padre de tres hijos, es
licenciado en Derecho por la UIB y ejerce
la abogacía desde 1990. Se estrenó en
política en 1996 como director general de
Patrimonio del Govern.
Para bien y
para mal, Pere Rotger (Inca, 1951) es el
José Bono del PP de Baleares.
Político de raza, le gusta decir lo que
piensa, aunque reme contracorriente, le
encanta salir en los papeles, tiene una
merecida fama de alcalde populista... y es
una máquina de ganar elecciones por mayoría
absoluta. ¿Acaso de otro modo habría
logrado ser alcalde de Inca durante cuatro
legislaturas? Cuando todos en el PP
acataban sin rechistar la decisión de Aznar
de participar en la invasión de Irak,
Rotger se atrevió a decir no a la
guerra en plena campaña de las
municipales de 2003.
Mientras Rajoy
denunciaba el carácter soberanista e
inconstitucional del Estatut catalán,
Rotger insistía en que el texto del
tripartito «no pone en peligro la unidad de
España» y colocaba el dominio .cat
en la web del Parlament. Una institución
que ha presidido durante cuatro años con
guante blanco y juego limpio. Y mientras
Catalina Cirer se negaba a casar a parejas
homosexuales, Pere Rotger dejaba claro que
no tienen ningún inconveniente porque «hay
que entender y respetar a la gente que
tiene esas desviaciones naturales».
Concejal de Inca desde 1995 y
alcalde desde hace 12 años, cualquier diría
que Rotger ha estado siempre en política.
Pero no es así. Antes de descubrir que lo
suyo es la cosa pública, trabajó durante
siete años en la Banca March, donde
solicitó una excedencia para montar su
propia empresa de calzado, que ha regentado
durante 25 años. Preside el PP de Mallorca
desde 2000 y nunca ha ocultado que le
encantaría presidir el Consell insular,
aunque en las pasadas autonómicas tuvo que
ceder la candidatura a Rosa Estaràs.
Padre de dos hijos, tras conseguir
la nulidad de su primer matrimonio se casó
el pasado mes de noviembre por la Iglesia
con Catalina, que ya era su esposa civil
desde hace 21 años. Le ha prometido que no
volverá a optar a la Alcaldía en 2011, pero
la situación interna del PP ha vuelto a
colocar a Pere Rotger en la
encrucijada.
Mientras desde Génova
llamaban a cerrar filas, Miquel Ramis
(Muro, 1958) se apresuró a colocarse en
la carrera por la sucesión. Talento y
méritos no le faltan. Ha sido alcalde de
Alcúdia y conseller de Medio Ambiente entre
1997 y 1999. Cuando Catalina Cirer asumió
la Alcaldía de Palma, en 2003, Miquel Ramis
se convirtió en la cara del Gobierno de
Aznar en Baleares. Durante los últimos tres
años, ha actuado como portavoz del PP de
Baleares. Y ese protagonismo en los medios
de comunicación juega a su favor de cara al
Congreso regional del partido.
Casi
nadie cuestiona su valía, aunque en el
partido le reprochan las prisas por
sustituir a Matas y que haya cuestionado la
estrategia del partido desde su puesto de
portavoz. Y no faltan quienes ven, tras
esta operación, la sombra alargada de
Gabriel Cañellas, a quien le une una
estrecha amistad. Como ahora Cañellas,
Ramis es partidario de aproximar posturas
con UM para mantener la puerta abierta a
futuros pactos.
A muchos les
sorprendió que Matas no lo incluyera en su
candidatura a las autonómicas del 27M. En
realidad, ofreció a Ramis un puesto de cola
en la lista, que éste rechazó al sentirse
ninguneado. Pese a sus movimientos de las
últimas semanas, Ramis dice ahora que no
aspira nada y promete apoyar a Estaràs si
ella quiere presidir el partido. Licenciado
en Derecho, ha colaborado activamente en
los negocios de su familia, accionista de
la influyente cadena hotelera
Grupotel.
Es el lado humano de la
política, el que llega directamente el
corazón del votante. Lo mismo se emociona
en un mitin y se echa a llorar, que se
enfunda la camiseta y la bufanda del Real
Mallorca (es socia del club desde hace 25
años) para asistir a los partidos en Son
Moix.
Afiliada al PP al cumplir los
18 años, Catalina Cirer (Palma, 1963) fue
consellera de Gobernación en el último
Ejecutivo de Cañellas, quien en 1999, una
vez constituido el primer Pacte de Progrés,
intentó sin éxito promocionarla como
presidenta del PP de Baleares frente a
Jaume Matas. Por eso se especula que ahora
podría brindar el apoyo de la junta
territorial de Palma a Ramis, si éste se
decide a dar el paso.
Tras la primera
victoria electoral de José María Aznar, en
1996, se convirtió en delegada del Gobierno
en Baleares, cargo que abandonó siete años
después para ser alcaldesa de Palma. Le
esperaba una ajetreada legislatura en la
que tuvo que sacrificar a tres concejales
de su equipo de gobierno, entre ellos su
mano derecha, Antoni Nadal.
Católica practicante, provocó las
iras del colectivo gay al negarse a casar a
parejas homosexuales, apelando a sus
convicciones religiosas. Aunque eso no le
impide consultar a Rappel para saber si va
a ganar las elecciones o colocarse la
célebre ramita de laurel bajo la ropa, para
que le dé suerte.
Licenciada en
Ciencias Empresariales, trabajó como
auxiliar administrativa en Emaya y ha sido
empleada del Banco de Sabadell, entidad a
la que espera volver cuando se canse de la
política. En el PP se ha planteado la
posibilidad de que encabece la lista al
Congreso o al Senado en las próximas
generales, pero Cirer insiste en que quiere
continuar al pie del cañón en Cort. No
quiere que le releguen al cementerio de
elefantes de la Cámara Alta, como a su
antecesor en el cargo, Joan
Fageda.
Campechano y de trato afable
donde los haya, Jaume Font (Sa Pobla, 1961)
es todo un símbolo en la Part Forana. No en
vano, ha sido alcalde de Sa Pobla durante
12 años, imbatible en las urnas. Abandonó
la Alcaldía en 2003 para dirigir la
Conselleria de Medio Ambiente, donde obró
el milagro de proteger los espacios
naturales de común acuerdo con los
propietarios de fincas, a los que el primer
Pacte había puesto en pie de guerra.
Font es un buen gestor pero, sobre
todo, el mejor vendedor de sus propios
logros. Entre 1993 y 1999 fue senador y
miembro de la Junta Directiva nacional del
PP. Ante la carrera que ahora se inicia,
conoce como pocos los resortes del partido,
tras haber sido presidente del PP de
Mallorca entre 1996 y 2000.
Era el
más brillante de su clase y estaba llamado
a ser el Rodrigo Rato del dream
team creado por Matas en 2003. Rodeado
de estrellas como Michael Douglas, Claudia
Schiffer, Boris Becker o el imbatible Rafa
Nadal, convirtió a Baleares en una pasarela
llena de glamour en las principales
ferias internacionales. Rompió el maleficio
de la ecotasa y la sustituyó por la Tarjeta
Verde, una alternativa inocua que, todo hay
que decirlo, ha pasado sin pena ni logra.
Pero el gran éxito de Joan Flaquer
(Palma, 1965) ha sido facilitar las
condiciones para que el sector turístico
gozara de tres temporadas consecutivas con
resultados históricos. Las cosas se
empezaron a torcer para el conseller de
Turismo y portavoz del último gabinete de
Matas cuando le estalló en las manos el
caso Rasputín, que provocó la
fulminante dimisión del director del
Instituto Balear de Turismo (Ibatur), Juan
Carlos Alía, por cargar al presupuesto de
la Conselleria los gastos en un club
erótico de Moscú, durante el viaje de una
delegación oficial encabezada por el
president Jaume Matas.
A veces las
apariencias no engañan: tras su impecable
aspecto de tiburón de la Bolsa hay
un auténtico niño prodigio: Joan Flaquer se
licenció en Derecho por la UIB con sólo 22
años y tres años después obtuvo el
doctorado cum laude. Junto a Rosa
Estaràs, Matas y Cirer, pertenece a la
hornada de baby consellers de la
escuela de Gabriel Cañellas. En aquella
etapa, Flaquer dirigió las consellerias de
Turismo (donde sustituyó a Jaume Cladera) y
Educación.
Durante el primer Pacte
de Progrés, fue la voz del PP en el
Parlament junto a González Ortea. En una
suerte de déjà vu, le tocará ahora
hacer doblete junta a Rosa Estaràs en la
Cámara autonómica durante la nueva travesía
del desierto del PP.
Sus compañeros
de partido se deshacen en elogios cuando
hablan de él y no dejan de repetir que se
trata de un nombre muy a tener en cuenta
para el futuro. Por algo será. Sería una
auténtica apuesta por la renovación para el
PP de Baleares, aunque quizá todavía no ha
llegado su hora. Fue una de las grandes
sorpresas de las pasadas elecciones
autonómicas: tras ser alcalde durante dos
años gracias a un pacto con los
Independents de Marratxí, José Ramón Bauzà
ha renovado ahora la Alcaldía con mayoría
absoluta.
Aunque nacido en Madrid en
1970 (es hijo de padre mallorquín y madre
madrileña) se expresa sin ninguna
dificultad en mallorquín. Licenciado en
Farmacia (tiene su propio establecimiento
abierto en Marratxí), asegura que no abriga
grandes ambiciones personales en
política.
Alumna aventajada de la
escudería Cañellas, María Salom (Inca,
1967) se ha codeado durante los tres
últimos años con los números 1 de la
política nacional, como portavoz adjunta
del PP en el Congreso de los Diputados.
Mientras Antich intentaba sin mucho éxito
hacerse un nombre en la política madrileña,
Salom interpelaba todos los miércoles a los
ministros de Zapatero, con su estilo
correoso e implacable. El mismo que utiliza
para quemar adrenalina jugando al pádel, su
deporte favorito.
Licenciada en
Ciencias Económicas, se estrenó en política
con 23 años como diputada en el Parlament.
Ha sido presidenta de Nuevas Generaciones
en Baleares y consellera de Hacienda en el
Consell de Mallorca entre 1991 y 1995, así
como concejal del mismo ramo en el
Ayuntamiento de Inca a las órdenes de Pere
Rotger, consciente de que la política
municipal es la mejor escuela para no
perder el contacto con los ciudadanos.
El pasado mes de enero, aprovechó
una peregrinación a Tierra Santa para
casarse en una pequeña iglesia de Galilea
con José Francisco de España, nieto del
conde España. Una ceremonia íntima, para un
enlace de relumbrón. Ahora algunos vuelven
la mirada hacia ella, aunque probablemente
todavía le queda mucho que decir en la
política nacional.