M. ELENA VALLÉS
PALMA.- Ni el
minimal de Ritchie Hawtin ni los
ritmos hipnóticos de Miss Kittin -entre
otros- dejarán sus efluvios electrónicos en
la Isla. A dos días de su celebración, se
suspende. Un informe del Govern y tres del
Ayuntamiento avalan la decisión de no
autorizar la segunda edición del Festival
Pitch Mallorca. Para el consistorio, la
celebración de este acontecimiento
infringiría una serie de artículos de la
vigente ordenanza municipal de regulación
de horarios de apertura, ya que el evento
duraría 12 horas: desde las 18 horas de
mañana hasta las 6 del domingo. Otra de las
cuestiones alegadas es que el festival en
su primera edición superó los límites
establecidos en el artículo 22 de la
ordenanza municipal (aprobada el 27 de
febrero del 2003) para la protección del
medio ambiente contra la contaminación por
ruidos y vibraciones. Refuerzan estos
argumentos un informe policial en el que
consta que en la anterior edición del
concierto, la comisaría recibió 300
reclamaciones telefónicas de los vecinos de
las barriadas de Son Sardina, Es Secar de
la Real y El Amanecer. Consta también en él
que una joven fue ingresada la misma noche
en el hospital por ingerir una mezcla de
barbitúricos y alcohol. Emaya presentó
también una queja al Ayuntamiento por la
gran cantidad de basura acumulada tras la
estampida.
Un segundo informe,
firmado por el jefe del Servicio de
Actividades Clasificadas y Espectáculos de
la conselleria de Interior, Fernando
Pareja, con fecha de 31 de julio, volvía a
corroborar la imposibilidad de legalizar
toda esta actividad.
Por último, el
consistorio palmesano lamenta que el
anterior equipo de gobierno no parase
inmediatamente la tramitación del permiso.
Asimismo pide disculpas a los afectados y
se compromete a «dar una solución a un
problema que va mucho más allá de esta
situación concreta».
Joan Llabrés,
organizador del festival y dueño de General
Music, adujo por su parte que una de las
«verdaderas» razones por las que se les ha
denegado el permiso es la «falta de
voluntad política» para que se celebre.
Argumenta que Son Rossinyol es un espacio
que alberga ya un evento de características
similares como es la Feria de Abril. «Allí
también se pone música elevada y la gente
bebe en la calle. En este sentido, se trata
de una situación discriminatoria», apunta
Llabrés. El 16 de julio el regidor de
Infraestructuras, Andreu Ferrer, les dio la
autorización para utilizar el espacio de
Son Rossinyol. «Ya contábamos con un lugar
abierto y un recinto municipal en suelo
urbano, sólo nos faltaba que el
Ayuntamiento nos apoyara como organizador»,
replica Llabrés. La respuesta, después de
tanta lucha administrativa ha sido
negativa. Otro de los motivos, según el
criterio de los organizadores que ha podido
influir son las «inevitables asociaciones
que se hacen entre música electrónica,
estupefacientes y drogas de
diseño».
«La Associació de sales de
festes y sus denuncias al Consistorio es
posible que también hayan influido», afirma
el portavoz de la organización. «Las
discotecas, que casi todas son de Cursach,
se quejan de que les hacemos competencia
desleal». En estos momentos, se habían
vendido cerca de 5.000 entradas, cuyo
importe será devuelto íntegramente por la
empresa organizadora. Calculan que habrá
unos 800 afectados de la Península o de
fuera de Mallorca. La empresa está
dispuesta a «dar la cara» incluso en los
casos en los que se hayan hecho reservas de
avión y hotel. Las pérdidas se calculan en
más de 300.000 euros, entre pagar los
cachés de los artistas y al menos el
50% de algunas contratas.