Había escrito toda una apología del
triunfo de la calidad en las programaciones
musicales de los últimos años, enfrentando
el excelente nivel de las actuaciones
internacionales que nos van visitando con
cada vez mayor asiduidad frente al desierto
al que se enfrentan los grupos locales,
pero tendrá que quedar para mejor ocasión
(ya caerá, que cuando uno tiene una idea
fundamentada hay que airearla). Pero la
actualidad obliga, y muy a mi pesar he
debido rehacer esta sección para comentar
la cancelación del festival Pitch Mallorca,
que debía celebrarse el sábado en el
polígono de Son Rossinyol de Palma. Un
cartel excelente, con nombres de peso como
Richie Hawtin, Ben Sims, Violadores del
Verso, Miss Kittin o Saverio
Evangelista (Esplendor Geométrico), que
continuaba la buena labor iniciada el año
pasado y se ha visto súbitamente cancelado,
dos días antes de su celebración, por una
incomprensible decisión de última hora del
Ayuntamiento de Palma.
La decisión
del Ayuntamiento es absolutamente
injustificable y altamente irresponsable,
sobre todo, por su cercanía a la fecha del
evento: no se puede cortar de raíz la
celebración de un espectáculo de estas
características a dos días de su inicio, y
menos aún basándose en fundamentos tan
peregrinos como que se infringen algunas
ordenanzas municipales o en un informe
incongruente de una funcionaria de la
Conselleria de Interior. Obviamente el
Pitch, como cualquier festival, es un acto
único, ajeno a las ordenanzas habituales, y
que necesita un trato especial debido a su
carácter excepcional. Esto funciona así, y
si no querían hacer el festival por temor a
las lógicas reacciones de los vecinos, han
tenido dos meses para decirlo. Los
horarios, los ruidos y la adaptación a las
ordenanzas se pueden y se deben hablar y
consensuar con los organizadores, los
intereses de los vecinos y de los
asistentes al festival deben tratar de
conciliarse poniendo en la balanza el
interés común de la mayoría; pero impedir
la celebración del festival a tan sólo dos
días de su comienzo es una gran metedura de
pata, lo miren por donde lo miren.
Es
triste reconocer que esta lamentable
actuación municipal recuerda demasiado al
lamentable debut de Catalina Cirer
en el tema de la música en directo, cuando
amputó el horario del festival Isladencanta
el mismo día de su apertura de puertas,
cargándose de paso un proyecto de festival
ejemplar que trataba de renacer de los
errores del pasado bajo una nueva
dirección. Cirer mató al Isladencanta, y
desde entonces los artistas de renombre
vienen con cuentagotas. Ahora parece que el
equipo de Aina Calvo (parece que
nadie ha dado aún la cara para asumir la
responsabilidad, así que en ella debe caer
ahora mismo esta queja) hace lo mismo con
el Pitch, en un gesto de cobardía y
cortedad de miras que no augura nada bueno
para lo que nos queda de legislatura.
Empezamos mal, muy mal.
Con
decisiones como ésta -que equiparan a
consistorios de distinto color político
pero idéntico proceder-, queda claro que
los políticos de Palma no quieren
festivales en su ciudad. ¿Querrán por lo
menos poner algo de su parte para que la
música en directo no muera en la ciudad, o
eso también depende de que se cumplan unas
ordenanzas municipales que han convertido a
Palma en una de las capitales de provincia
más aburridas del estado? Y una última
precisión, ya que queda casi un año y
pueden meditarlo, ¿harán lo mismo con la
Feria de Abril?